COP 23: Un decálogo para entender los avances, alcances y desafíos más relevantes de las negociaciones de cambio climático

La COP 23 ha proporcionado una instancia de progreso en ciertos aspectos, mientras que en otros los avances de las negociaciones se han visto estancados, dejando varias preguntas abiertas que se esperan resolver durante el 2018.

Por un lado, el hecho que las conversaciones fueron presididas por Fiji, el centro del escenario de esta COP (Conference of the Parties por sus siglas en inglés) se centró en los desafíos que enfrentan los países afectados por el cambio climático. Pero después de un año de crecientes pérdidas por eventos climáticos extremos en todo el mundo, hubo un progreso limitado en relación a dos preocupaciones centrales para las naciones pobres: financiamiento para la acción climática y ayuda con las crecientes pérdidas. Así mismo, los negociadores aún no saben con certeza cómo los países más ricos movilizarán los $ 100 mil millones prometidos al año para 2020 para ayudar a las naciones más pobres a desarrollarse de forma limpia y resiliente ante el cambio climático. Tampoco se consideraron tipos de impuestos innovadores u otras formas de ayudar a los países pobres a pagar las crecientes pérdidas por desastres climáticos, ofreciendo en su lugar opciones de seguros (punto 6 de este decálogo).

Parte de esta discusión tiene relación con el artículo 9.5 del Acuerdo de París, el cual solicita una mejora en la previsibilidad de los flujos financieros a los países en desarrollo, proporcionando información para ayudarlos a desarrollar sus planes climáticos. Sin embargo, no hubo espacio formal en la agenda de la COP23 para discutir cómo desarrollar las pautas para ello, principalmente dada la reticencia de los países desarrollados. Al final, los negociadores decidieron dar tiempo adicional para discutir este tema en las reuniones inter-sesionales (mayo 2018) antes de la COP24 en diciembre 2018.

Por otro lado,  si bien aún queda trabajo por hacer, la COP23 avanzó significativamente hacia los lineamientos de implementación para el Acuerdo de París, lo que hará que el acuerdo sea operativo. Esto es crucial para ayudar a los gobiernos a planificar sus economías y dar confianza a los inversionistas y las empresas de que la economía baja en carbono llegó para quedarse. Los países necesitarán finalizar las pautas de implementación en la COP24 en Polonia el próximo año. El texto final de la COP23 reconoce que se puede necesitar una sesión de negociación adicional en 2018 entre el período intersesional de mayo y la COP24 en diciembre para garantizar que el libro de reglas de París finalice a tiempo. Esto se decidirá durante la reunión intersesional programada para mayo, aunque los primeros borradores del texto sugerían que “agosto / septiembre de 2018” era el momento preferido para dicha sesión adicional.

10 puntos de progreso

Por parte de los progresos más claros, los negociadores también optaron por dar a las mujeres, los pueblos indígenas, los gobiernos subnacionales y los agricultores un papel más importante en los esfuerzos para luchar contra el cambio climático.

Acciones de gobiernos locales y sub-nacionales

  1. Compromiso de Bonn-Fiji: Líderes locales y regionales se reunieron para adoptar oficialmente el Compromiso de Bonn-Fiji con los líderes locales y regionales para que el Acuerdo de París llegue a todos los niveles. Este acuerdo es un compromiso que busca promover cambios importantes en el desarrollo global. El Compromiso de Bonn-Fiji destaca la promesa de aumentar la ambición colectiva para la acción climática por parte de los gobiernos sub-nacionales.

– “WE ARE STILL IN”: Diferentes grupos de ciudadanos de EEUU insistieron en que “todavía estamos adentro” en el Acuerdo de París, a pesar de la decisión de su presidente de irse. Esto ilustra muy bien el cambio fundamental que representa el Acuerdo de París, es decir, que todos y cada uno de los grupos, y de hecho los ciudadanos individuales del mundo, ahora tienen la capacidad de implementar lo acordado. Ya no necesitamos que los gobiernos tomen la iniciativa y sometan todo a interminables negociaciones.

Este nuevo espíritu ahora está incorporado en el resultado de la COP23 para permitir a Fiji con Polonia, como anfitrión de la COP24 el próximo año, iniciar un “Diálogo de Talanoa” durante el próximo año para traer puntos de vista y perspectivas de todas partes del mundo y de todos sectores de la sociedad para que los resultados de la COP24 en Katowice estén informados por quienes ponen en práctica el Acuerdo de París.

2. El Diálogo de Talanoa: La Presidencia Fiji anunció un proceso inclusivo y participativo que permite a los países, así como a los actores no estatales, compartir historias y mostrar mejores prácticas para aumentar la ambición con urgencia en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), incluida la acción pre-2020. En última instancia, esto permitirá que los países se acerquen colectivamente al objetivo más ambicioso del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura global en 1,5 grados centígrados.

Los países acordaron hace dos años en París que debería haber un momento aislado en 2018 para “hacer un balance” de cómo estaba progresando la acción climática. Esta información se utilizará para informar la próxima ronda de NDC, que se realizará en 2020. Esta forma de reconocer la “ambición mejorada” -un término que se escucha mucho en las COP- se consideró como un importante precursor para aumentar la ambición en un ciclo incremental de cinco años. Originalmente llamado el “diálogo de facilitación”, el nombre de este proceso fue cambiado a “diálogo de Talanoa” este año bajo la presidencia de la COP de Fiji. Esto debía reflejar un enfoque tradicional de los debates utilizados en Fiyi para un proceso “inclusivo, participativo y transparente”. El “enfoque” final del diálogo de Talanoa se incluyó como un anexo de cuatro páginas a la decisión de resultado principal de la COP23.

El diálogo se estructurará en torno a tres preguntas: “¿Dónde estamos? ¿A dónde queremos ir? ¿Cómo llegamos allí? “, pero también incluye nuevos detalles, como la decisión de aceptar aportes de cualquier tipo de actor, a través de una plataforma en línea para recibir aportaciones y un nuevo énfasis en los esfuerzos que se realizan previo al 2020.

3. Oficialización de la Plataforma de Comunidades Locales y Pueblos Indígenas: Esta plataforma proporcionará medios directos e integrales para dar una mayor voz a los pueblos indígenas en las negociaciones climáticas y les permitirá compartir sus conocimientos tradicionales y mejores prácticas para reducir emisiones, adaptarse al cambio climático y construir resiliencia. Los pueblos indígenas y las comunidades locales podrán intercambiar lecciones aprendidas y compartir sus perspectivas sobre la reducción de emisiones, la adaptación y la construcción de Resiliencia. La plataforma abrirá nuevos caminos al brindar a los pueblos indígenas y las comunidades locales un papel activo en la configuración de la acción climática, incluido un papel destacado en el primer diálogo abierto de múltiples partes interesadas.

4. Finalización del Plan de Acción de Género: Los países finalizaron el primer Plan de Acción de Género, que apunta a aumentar la participación de las mujeres en todos los procesos de la CMNUCC. También busca aumentar la conciencia y el apoyo para el desarrollo y la implementación efectiva de una política climática sensible al género en todos los niveles del gobierno. Es significativo que esta reunión reconoció por primera vez el papel crucial que las mujeres y las niñas en la conducción de soluciones para hacer frente al cambio climático.

COP 23: Una agenda para la adaptación

5. Lanzamiento de la Alianza Ocean Pathway: la Presidencia Fiji lanzó la Alianza Ocean Pathway para alentar el proceso de negociaciones sobre el clima para abordar la relación entre el cambio climático y el océano. En el verdadero espíritu de la Gran Coalición, la asociación también consolidará el trabajo existente para crear un esfuerzo coordinado entre los gobiernos a todos los niveles, las alianzas y coaliciones oceánicas existentes, la sociedad civil y el sector privado para crear un vínculo más fuerte entre acción climática y un océano saludable. La asociación estará copresidida por Fiji y Suecia, que unirán sus fuerzas nuevamente después de liderar la Conferencia inaugural de Océanos de las Naciones Unidas en julio.

6. Lanzamiento de InsuRelience Global Partnership: el Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) contribuyó con 110 millones de euros (US $ 125 millones) para lanzar InsuResilience Global Partnership para Clima y Riesgo de Desastre, para ofrecer seguros asequibles y otra protección financiera a millones de personas vulnerables en todo el mundo. La contribución de BMZ sigue un compromiso de $ 39 millones realizado por el Gobierno del Reino Unido en julio.

7. Lanzamiento de la Cámara de Compensación de Fiji para transferencia de riesgos: este nuevo recurso en línea ayudará a conectar a los países vulnerables con la mejor información disponible sobre seguros y soluciones asequibles, adaptados a sus circunstancias únicas, que les permitirán prepararse mejor para los riesgos planteados por el cambio climático .

8. Histórico avance en la agricultura: los países llegaron a un acuerdo histórico sobre agricultura que ayudará a los países a desarrollar e implementar nuevas estrategias de adaptación y mitigación dentro del sector, tanto para reducir las emisiones como para desarrollar la resiliencia a los efectos del cambio climático. Una fuerte componente sobre seguridad alimentaria y aspectos sociales y económicos marcaron un aspecto innovador en las conversaciones y acuerdos en esta materia. Esto fue histórico porque fue la primera vez en la historia de las negociaciones sobre el clima que los países llegaron a un acuerdo sobre la agricultura.

9. Fondo de Adaptación: El Fondo de Adaptación se renovó con un total de US $ 93,3 millones, superando el objetivo de financiamiento de este año en US $ 13 millones. El Fondo de Adaptación tiene un historial de proporcionar recursos valiosos a las comunidades en países en desarrollo para proyectos que ayudan a mejorar la resiliencia a los efectos del cambio climático. Los proyectos pueden solicitar financiación a la Junta del Fondo de Adaptación, que revisa las solicitudes a través de un proceso transparente. Los países también dieron el importante paso siguiente para garantizar que el Fondo de Adaptación sirva al Acuerdo de París.

10. Iniciativa de Salud para los Vulnerables: La Organización Mundial de la Salud, en colaboración con la CMNUCC y la Presidencia Fiji de la COP23 lanzó una iniciativa especial para proteger a las personas que viven en los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo ante los impactos del cambio climático en la salud. Su objetivo para 2030 es triplicar los niveles de apoyo financiero internacional para el clima y la salud en los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.

Redactado por Cristóbal Reveco, Fundador y Director Internacional Adapt-Chile sobre la base de información disponible en distintos medios periodísticos, reportes facilitados por ONGs, fuentes oficiales de Naciones Unidas y entrevistas y conversaciones con expertos y participantes de la conferencia. Fuentes: IISD Bulletin, Carbon Tracker, Libélula, CAN International, BBC, ICLEI, German Development Institute, WWF, Oxfam International, Red Cross – Red Crescent, ONG Salud sin Daño, UNFCCC, Deutsche Welle.

Trabajo en Red, Asociatividad y Fidelidad a los Compromisos

Muchas veces la agenda noticiosa del país se encuentra disociada de los problemas reales que afectan a los ciudadanos, y otras tantas, en vista de la “explosión” de un tema en particular, producto del poder ejercido para contener el flujo normal de un problema sin resolver, los “conflictos” de Chile se resuelven, finalmente, en la calle o en los medios de comunicación.

Nuestra organización se hace cargo de un tema de urgencia planetaria, que muchas veces pasa desapercibido o “ignorado” por los medios formales. Más allá de pronósticos fatalistas para la vida humana en el planeta tierra, se hace necesario abocar los esfuerzos a que las personas comunes y corrientes comprendan por qué es necesario hacer frente hoy al cambio climático, y en este sentido, los medios de comunicación poseen un rol esencial al masificar la información. Para esta concienciación y socialización de la temática Cambio Climático existen diversos niveles: Científico-experto; Gobernanza política; y sociedad civil. Adapt- Chile y la Red Chilena de Municipios ante el Cambio Climático trabajan para promover respuestas a nivel de los gobiernos locales, pues cree firmemente que son los administradores de los territorios los que deben entregar los lineamientos a la población y resguardar su seguridad en cuanto a los potenciales desastres naturales que pueda sufrir productos de las variaciones climáticas extremas que se derivan del aumento de las temperaturas a nivel global.

En el marco de esta visión el pasado 28 de julio, se realizó la Reunión Técnica de la Red Chilena de Municipios ante el Cambio Climático, con el objetivo de coordinar el trabajo en red, promover la asociatividad y recordar los compromisos previamente adquiridos con el grupo. Asimismo, en la oportunidad, se llevó a cabo un espacio de trabajo para realizar observaciones al Plan de Acción Nacional de Cambio Climático 2017-2022, y de esta forma incidir en la política nacional que afecta, finalmente, a los territorios. La actividad contó con la participación de los encargados técnicos de los municipios Calera de Tango, Quellón, Chillán Viejo, Santiago, Recoleta, Independencia, Providencia, Colina, Lampa, Quilicura, Gorbea, La Pintana y La Florida.

La discusión se centró en la necesidad de compartir las experiencias, buenas prácticas y obstáculos que tienen los municipios en materia de cambio climático, a fin de incentivar la asociatividad entre éstos y generar sinergias positivas en esta materia, con miras de dar visibilidad a la temática y realizar más acciones que vayan en apoyo de mejorar la calidad de vida de los habitantes de los territorios, quienes son los que les dan vida y sentido a éstos.  Para reforzar este trabajo se presentó el sitio web de la Red Chilena de Municipios ante el Cambio Climático (http://www.redmunicc.cl) y la Red de Comunicadores de Cambio Climático, último proyecto del cual participarán encargados de comunicación del municipio quiénes diseñarán un Plan Estratégico Municipal para Comunica el Cambio Climático, y que finalizará con la presentación de cápsulas audiovisuales en la COP22.

El compromiso de los municipios se vio reflejado, a través del trabajo de los técnicos encargados de medio ambiente y comunicación, para darle continuidad al trabajo en Cambio Climático más allá del que presida la figura de máxima autoridad en el municipio, pues toda la red ha avanzado en comprender que la emergencia de tomar acción frente al cambio climático, deja corta cualquier carrera para alcanzar un sillón alcaldicio.

La agenda de trabajo de la Red Chilena de Municipios ante el Cambio Climático sigue avanzando para poder expandir su visión a otros municipios del país, promoviendo un espíritu de asociatividad más allá del color político de cada uno, fiel a su compromiso de respeto por el medio ambiente y para poder estar, más allá del “golpe noticiosos” de los medios de comunicación, tomar un lugar permanente en la política, planificación y gestión del país.

Acuerdo de París: la necesidad de una Ley de Cambio Climático para Chile

Por Paola Vasconi, Coordinadora de Asuntos Políticos de Adapt Chile.

París, sábado 12 de diciembre 2015, día histórico en 20 años de negociaciones climáticas, los Estados parte (195 naciones) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, después de 2 semanas intensas de discusiones, adoptaron un nuevo Acuerdo Climático que comenzará a regir a partir del 2020. Con ello finalizan 4 años de negociaciones de la Plataforma de Durban que en el 2011 estableció la Hoja de Ruta para su concreción. Publicada el 21 de diciembre en Elmostrador.cl.

Es claro que el Acuerdo alcanzado no logró el nivel de ambición deseado y necesario para mantener el incremento de la temperatura media del planeta por debajo de los 2°C, de manera de evitar así una catástrofe climática sin precedentes en la historia de la humanidad, pero sí marca el punto de inicio y la Hoja de Ruta para la descarbonización de las sociedades y economías y el camino hacia la construcción de naciones resilientes a los impactos del cambio climático.

Los esfuerzos y el trabajo, de ahora en más, para aumentar el nivel de ambición y nivel el compromiso de los países en materia de mitigación, adaptación y financiamiento, deberá centrarse al interior de los mismos, donde la ciudadanía deberá jugar un rol central, exigiendo y fiscalizando el cumplimiento de los compromisos adquiridos a través de las llamadas contribuciones nacionales (INDC).

Pero más allá del Acuerdo de París y los resultados de la COP21, los efectos del cambio climático ya se están manifestando en varias partes del planeta, y Chile no es la excepción. Desde hace al menos 5 años nuestro país experimenta una sequía extrema y varias comunas han tenido que ser decretadas zonas de escasez hídrica debido a la afectación en la disponibilidad del agua para el consumo humano y la agricultura, entre otros. También se ha registrado un aumento de los eventos climáticos extremos asociados, por un lado, a intensas lluvias que han provocado inundaciones y aluviones y, por el otro, a olas de altas temperaturas principalmente en las ciudades. Un impacto no menor ha sido el aumento sostenido de incendios forestales con el consecuente deterioro de masas boscosas y pérdida de biodiversidad, desproveyéndonos de los servicios ecosistémicos de los que tanto dependemos.

En este escenario, Chile de a poco ha avanzado en el diseño de un marco institucional y de políticas públicas para abordar el cambio climático en el territorio nacional, entre las que se destacan el desarrollo del Plan de Acción Nacional de Cambio Climático 2008-2012 y su continuidad 2016-2021 (en etapa de elaboración), el Plan Nacional de Adaptación y sus planes sectoriales, y la Contribución Nacional que hizo Chile en el marco del nuevo Acuerdo Climático a nivel global. Abordar el cambio climático en toda su complejidad, sin embargo, requiere que nuestro país fortalezca el marco institucional y legal para abordar esta temática.

Convencidos de este paso necesario, desde Adapt-Chile y junto con el CR2 de la Universidad de Chile, estamos desarrollando el proyecto “Propuesta de Marco Legal e Institucional para Abordar el Cambio Climático en Chile”, apoyado por el Fondo de Prosperidad de la Embajada Británica en Santiago, cuyo objetivo principal es aportar a la discusión pública sobre la necesidad y viabilidad de una ley de cambio climático para Chile, revisando legislación comparada y reflexionado sobre los insumos y contenidos básicos para una eventual Ley de esta naturaleza en nuestro ordenamiento jurídico. En esta línea, además, hemos impulsado, con la participación de diputados y senadores de diferentes tendencias políticas, la creación de la Bancada Climática buscando el apoyo transversal que se necesita para avanzar en la discusión de una futura Ley Climática para Chile. Nuestro proyecto ha involucrado a la academia, el sector público y privado, los municipios, las ongs y la sociedad civil con la convicción de que enfrentar el cambio climático requiere el esfuerzo e involucramiento de todos los sectores y actores de la sociedad.

El compromiso político con el cambio climático que a nivel internacional ha expresado Chile, evidenciado en todas sus intervenciones a lo largo de estas dos semanas de participación en la COP21, pero sobre todo en el discurso de cierre de nuestro país realizado por el subsecretario de Medio Ambiente Marcelo Mena, debe tener un correlato a nivel nacional. Ese correlato, desde nuestra mirada, requiere que Chile dé un paso más allá, avanzando hacia la generación de una Ley de Cambio Climático que permita, entre otras, dar la relevancia política, institucional, económica, financiera, ciudadana, que tiene este tema para el país.

Diálogo: Acuerdo de París, implicancias para Chile

El miércoles 16 de diciembre a las 10:00 hrs. se desarrollará el diálogo “Acuerdo de París, implicancias para Chile” en el auditorio Josephe Ramos de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. La entrada es liberada con previa inscripción a info@adapt-chile.org

El cambio climático es uno de los problemas más complejos que ha enfrentado la humanidad y representa uno de los retos más importantes del presente siglo.

En el marco de las negociaciones internacionales de cambio climático bajo el marco de la Convención de Naciones Unidas, se han puesto como meta la firma, en la Vigésimo Primera Conferencia de las Partes (COP21), que se realizará en París, de un nuevo Acuerdo Climático Global, ambicioso, vinculante, justo y equitativo, en que participen todos los países, que permita mantener el incremento de la temperatura media del planeta por debajo de los 2°C para evitar así una catástrofe climática sin precedentes en la historia de la humanidad.

Este Acuerdo será el punto de partida para que todos los países, industrializados y en desarrollo, contribuyan a la tarea global de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y se encaminen hacia sociedades y economías menos dependientes de los combustibles fósiles, pero sobretodo naciones resilientes al clima, que incorporen con mayor fuerza en su modelo de desarrollo la perspectiva de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en el diseño e implementación de sus políticas públicas.

En este contexto y dado lo clave del resultado de la COP21 y su relevancia para la humanidad, nos hemos propuesto realizar un diálogo sobre los resultados de la COP21 bajo el lema “Acuerdo de París, punto de partida hacia un mundo bajo en Carbono, implicancias
para Chile”, que tendrá como objetivo dar a conocer los resultados de la COP21 y hacer una primera lectura de sus efectos para el mundo político, público, privado, académico, sociedad civil, y los gobiernos locales, en Chile.

Descargar programa aquí.

Por Paola Vasconi: “Contribución Nacional (INDC) de Chile: entre el discurso internacional y la realidad nacional”

(nivela.org, 2 de junio de 2015) Por Paola Vasconi. Las negociaciones internacionales de cambio climático bajo el marco de la Convención de Naciones Unidas, se han puesto como meta la firma de un nuevo Acuerdo Climático Global, vinculante y ambicioso en la Vigésimo Primera Conferencia de las Partes (COP21), que se realizará en París, Francia, en el 2015. En este proceso, se contempla que Chile y los demás estados miembros comuniquen hacia marzo de 2015 (o cuando estén listos para hacerlo) sus Contribuciones previstas y determinadas a nivel Nacional (INDC).

En este contexto, dada su vulnerabilidad social, económica y ambiental ante los impactos del cambio climático, Chile ha asumido una posición activa y un discurso internacional constructivo y de liderazgo, que se expresa en su trabajo bajo el grupo negociador Asociación Independiente de América Latina y el Caribe (AILAC) –de cual es fundador- que promueve transitar a un acuerdo mundial en el contribuyan todos los países -bajo el principio de las responsabilidades comunes pero diferencias y respectivas capacidades (RCPDRC)-, que sea legal, vinculante, justo, equitativo, y que también tenga perspectiva de género y enfoque de DDHH. Pero también Chile ha promovido la construcción de la Contribuciones Nacionales (INDC), a través de procesos de toma de decisión abiertos y participativos al someter su INDC a un proceso de consulta pública, hecho inédito de la política internacional de cambio climático en el país.

En ámbito nacional, desde el 2014 Chile trabaja para elaborar y definir su Contribución Nacional al más alto nivel político-técnico, y que cuente con el respaldo de los diferentes actores y sectores del quehacer nacional. Para ello estableció una serie de etapas -político, técnicas y la propia consulta a los ciudadanos-, que debieran finalizar en junio de 2015 con la presentación de su INDC a la Secretaría de la Convención de Cambio Climático.

No obstante, la INDC de Chile, anclada en 5 pilares: mitigación, adaptación, construcción y fortalecimiento de capacidades, desarrollo y transferencia de tecnologías y financiamiento; se ha construido en base a metas en cada pilar, postergando la discusión más importante, que guarda relación con las herramientas, mecanismos, instrumentos, etc. que se utilizarán para dar cumplimiento a cada una de ellas. Además, nada dice de cómo se incorporara la perspectiva de género y los derechos humanos en la misma. Aquí varios desafíos pendientes para Chile. Vea la INDC de Chile aquí.

En el camino a París, la construcción de Contribuciones Nacionales sólidas y robustas –corazón del nuevo acuerdo climático- marcarán un antes y un después de la negociación internacional de cambio climático. Chile, Latinoamérica y el Caribe, así como del resto del mundo, deben estar a la altura del desafío del cambio climático construyendo INDC que por un lado guarden coherencia entre su discurso internacional y sus compromisos y política nacional, y que se ocupen no sólo de sus contenido sino también de su proceso de elaboración involucrando a sus ciudadanos en su construcción.

Por Paola Vasconi: Chile marca un hito en el diseño de compromisos climáticos internacionales

(nivela.org, 26 de mayo de 2015) Por Paola Vasconi. Enlace a opinión completa aquí.

Chile trabaja desde hace años la base empírica de su política climática. Ha creado procesos que combinan criterios técnicos y políticos. Desde 2014 elabora su contribución nacional en el contexto de la negociación de un acuerdo climático. El gobierno decidió involucrar a la sociedad chilena en la discusión sobre sus planes climáticos y sentó un precedente internacional. Es valioso dar a conocer esta historia para estimular un debate más allá de Chile sobre las ventajas de una política climática inclusiva.Chile ha sentado un precedente internacional al consultar públicamente su contribución al acuerdo climático que se negocia en el marco de la Convención. Dado que las emisiones chilenas son bajas, un 0,25% del total mundial, cabe preguntar qué motivó al país a elaborar de forma activa una contribución nacional para el nuevo acuerdo climático internacional. Según el gobierno, uno de los motivos es saber que Chile es muy vulnerable a los impactos del cambio climático (las pérdidas podrían representar el 1,1% anual del PIB según la CEPAL). Estos impactos no solo afectarían a la economía sino a la sociedad chilena en su conjunto.

Debido a la gran desigualdad social y económica del país, la población de escasos recursos y menor preparación para enfrentar el cambio climático corre mayor riesgo de verse afectada negativamente por impactos climáticos. Chile quiere ser parte de la solución al problema global y el primer paso es asumir un fuerte compromiso climático.

En el discurso que pronunció en la Cumbre del Clima de Nueva York en septiembre de 2014, la presidenta Bachelet anunció que la contribución chilena al acuerdo climático global sería consultada con los chilenos y se comprometió a iniciar la consulta pública en diciembre de 2014.

Desde junio 2014 se determinó que para elaborar y definir una contribución nacional preliminar (INDC en lenguaje de la ONU) se pondría en marcha un proceso interministerial de alto nivel político-técnico. El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático (máximo órgano de deliberación de la política y gestión ambiental del país) es responsable de tomar las decisiones políticas, mientras que una mesa técnica, dirigida por el Departamento de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente e integrada por la Dirección de Medio Ambiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y los Ministerios de Hacienda, Energía y Agricultura, es responsable de los insumos técnicos y elementos fundamentales de la INDC.

A partir de entonces se tomó una decisión inédita en la política internacional de cambio climático del país: someter el resultado de la mesa técnica a una consulta pública que involucra directamente a la ciudadanía. Cabe destacar que en los últimos años Chile ha abierto progresivamente diversos procesos de consulta pública. Esto incluye políticas y planes que abordan el cambio climático en el interior del país, demostrando así que el desafío del cambio climático no es sólo tarea del gobierno sino que requiere también la participación de todos los actores y sectores de la sociedad. Sin embargo, es la primera vez que Chile solicita la participación de sus ciudadanos para definir su posición nacional frente a las negociaciones internacionales del clima. Esto, sin duda, marca una postura distinta del actual gobierno y sienta un precedente en el país, Latinoamérica y el mundo.

CONSULTAR A CIUDADANOS EN MATERIA CLIMÁTICA SIENTA UN PRECEDENTE EN CHILE, LATINOAMÉRICA Y EL MUNDO 

Con la opinión de diferentes actores y sectores de la escena nacional, Chile espera que su contribución nacional sea el resultado de un proceso dual -político y técnico- que tenga respaldo social.

La base técnica que informó la consulta

Chile definió un “anteproyecto” de contribución nacional basado en sus circunstancias nacionales (sociales, económicas, ambientales y su vulnerabilidad a los impactos del cambio climático) y en múltiples estudios exhaustivos con información valiosa, entre ellos el inventario nacional de emisiones de gases de efecto invernadero de 2010; el primer informe bienal de actualización de Chileinformación de vulnerabilidad y adaptación, incluidos el plan nacional y otros planes sectoriales. Sin duda, la información más relevante proviene del proyecto MAPS-Chile, una iniciativa de cooperación sur-sur con un proceso participativo que incluye gobierno, sector privado, académico y varias ONG. MAPS Chile ha generado insumos importantes para la toma de decisiones, por ejemplo los valores de referencia de las emisiones, el escenario de emisión según recomendación de la ciencia, unas cien medidas de mitigación con su porcentaje de reducción y costos, una modelación macroeconómica que permite ver el efecto que tendrá en el empleo y el PIB de los diferentes escenarios de mitigación.

Esta información fue utilizada por la mesa técnica responsable de la elaboración del anteproyecto de la INDC basándose en cinco pilares: mitigación, adaptación, construcción y fortalecimiento de capacidades, desarrollo y transferencia de tecnologías y financiamiento.

Para mitigar emisiones se plantearon dos opciones basadas en los tres escenarios de mayor reducción de emisiones de MAPS. En la opción A, Chile asume el compromiso de reducir para el año 2030 sus emisiones de CO2 por unidad de PIB entre un 40 y un 45% por debajo de los niveles de 2007. En la opción B, el país se compromete a reducir para el año 2030 sus emisiones de CO2 por unidad de PIB entre un 35 y un 40% por debajo de los niveles del 2007. Lo interesante de ambas opciones es que, según las proyecciones, la economía no se vería perjudicada: el PIB de 2030 aumentaría entre un 1,2 y un 7,4%, y la tasa de empleo aumentaría hasta un 6,3%. La opción A ofrece los mejores resultados macroeconómicos. Véase la gráfica del Ministerio de Ambiente:

La consulta y los pasos siguientes

El 17 de diciembre de 2014 comenzó la consulta pública del anteproyecto de la INDC, tal y como había anunciado la presidenta Bachelet en la Cumbre del Clima de Nueva York y en la COP20 de Lima. El proceso se extendió al 15 de abril de 2015 y fue dirigido por el Departamento de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente.

El objetivo de la consulta era recibir propuestas del sector público, sociedad civil, academia, sector privado, pueblos originarios y otros grupos para mejorar y enriquecer la propuesta de la INDC que Chile presentará ante Naciones Unidas hacia fin de junio, cumpliendo el compromiso de los países de presentar dichas ofertas en 2015, en el marco de las negociaciones del nuevo acuerdo climático que se firmará en París.

Para recoger dichas propuestas y observaciones, el Ministerio de Medio Ambiente dispuso un formulario en línea en su página web, así como la posibilidad de entregarlas por escrito en distintas oficinas regionales para quienes no tienen acceso a internet.

Para que la complejidad del tema no limitara la participación, se organizaron reuniones informativas en todo el país a fin de explicar la INDC y difundir el proceso de consulta pública. Hubo sesiones informativas en las ciudades de Santiago, Antofagasta, Concepción y Valdivia, (escogidas por su condición de vulnerabilidad, capacidad de adaptación y/o potencial de mitigación) y se ampliaron a las regiones de Magallanes, Araucanía y Valparaíso dado el interés que suscitó el anteproyecto de la INDC. Se desarrollaron actividades de difusión de la consulta pública en un total de siete regiones.

Una vez concluido el período de ingreso observaciones, el Ministerio de Medio Ambiente analizará y responderá a las mismas, señalando si formará parte o no de la propuesta final de la INDC y las razones. Cabe destacar que se trata de un modelo de consulta informativo y consultivo, pero no resolutivo ni vinculante, como solicitan actualmente algunos sectores de la sociedad civil de Chile.

En tal sentido, en Chile se corre el riesgo de que algunos sectores subestimen el valor de esta consulta debido a que el ejercicio de participación y consulta existe desde hace unos 20 años en otros instrumentos ambientales (por ejemplo, planes de descontaminación, normas de calidad y emisión, evaluación ambiental de proyectos) y la sociedad civil y el sector privado son críticos por la incertidumbre respecto a la inclusión o no de sus propuestas en la decisión final del gobierno. Esta frustración es comprensible, sin embargo, no es realista pensar que todas y cada una de las propuestas recibidas sean incorporados a la decisión estatal. Por lo tanto, la consulta pública chilena podría perfeccionarse con mecanismos que sirvan para manejar las expectativas y desarrollar instrumentos de participación que ofrezcan mayor inclusión en la toma de decisiones. No obstante, es importante rescatar el hecho de que por primera vez la posición chilena en las negociaciones del clima está abierta al debate y que esto es inusual no sólo en Chile sino en el mundo.

El siguiente paso es la redacción por parte de la mesa técnica de una nueva versión de la INDC que deberá ser aprobada por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático y comunicada a la presidenta Bachelet. Concluido este paso, el Ministerio de Relaciones Exteriores la registrará formalmente en la Secretaría de la Convención de Cambio Climático de las Naciones Unidas. Hasta la fecha la única INDC registrada de un país latinoamericano es la de México.

Chile marcó un hito

El cambio climático es uno de los desafíos más complejos del siglo XXI. Enfrentarlo es tarea de todos los países y sectores. Así lo entiende Chile y esta visión queda reflejada en el trabajo que lleva a cabo en el marco de las negociaciones internacionales de la ONU. En este proceso multilateral el país ha sido activo y constructivo: colabora con otros socios, ya sean países en vías de desarrollo como países desarrollados, es miembro fundador de la Asociación Independiente de América Latina y el Caribe (AILAC), uno de los bloques más jóvenes del proceso, y ha manifestado su apoyo a la firma de un acuerdo mundial de compromisos universales -no sólo para un grupo- y vinculantes, no voluntarios.

Ahora Chile ha contribuido de manera constructiva al proceso de las negociaciones mediante su innovación en materia de consulta pública. Este nivel de apertura es un paso sin precedentes en la región (incluso en países que sí las han hecho, como México y Brasil) y en países en vías de desarrollo, donde el diseño de políticas climáticas tiende a ser poco transparente.

Esto marca un hito en la historia de la política climática chilena puesto que es la primera vez que se consulta la postura nacional frente a las negociaciones internacionales del clima, lo que podría ser un antes y un después en Latinoamérica y en el mundo si los otros países lo toman como referencia y lo replican. Vale la pena dar a conocer esta experiencia, pues no sólo es relevante el contenido de las INDC sino también su proceso de definición y el grado de participación de la sociedad en el mismo. Además de permitir a los países elaborar INDC más sólidas y coherentes, también llegarían a la COP21 en mejores condiciones para defender su posición nacional.

Para la próxima cita de París no son muchos los países que ya presentaron sus INDC, por tanto, son varios los que aún pueden involucrar a sus ciudadanos en la definición de sus Contribuciones Nacionales, que serán la base del nuevo acuerdo climático. Pero la formulación de políticas y la toma de medidas firmes y de largo plazo para el cambio climático, tanto a nivel nacional como global, requiere de una participación ciudadana permanente y no de consultas esporádicas a voluntad de los gobiernos. Es hora de que la acción ciudadana sea reconocida como un actor relevante ante el desafío local y global del cambio climático.

Vea la INDC de Chile aquí.