COP 23: Un decálogo para entender los avances, alcances y desafíos más relevantes de las negociaciones de cambio climático

La COP 23 ha proporcionado una instancia de progreso en ciertos aspectos, mientras que en otros los avances de las negociaciones se han visto estancados, dejando varias preguntas abiertas que se esperan resolver durante el 2018.

Por un lado, el hecho que las conversaciones fueron presididas por Fiji, el centro del escenario de esta COP (Conference of the Parties por sus siglas en inglés) se centró en los desafíos que enfrentan los países afectados por el cambio climático. Pero después de un año de crecientes pérdidas por eventos climáticos extremos en todo el mundo, hubo un progreso limitado en relación a dos preocupaciones centrales para las naciones pobres: financiamiento para la acción climática y ayuda con las crecientes pérdidas. Así mismo, los negociadores aún no saben con certeza cómo los países más ricos movilizarán los $ 100 mil millones prometidos al año para 2020 para ayudar a las naciones más pobres a desarrollarse de forma limpia y resiliente ante el cambio climático. Tampoco se consideraron tipos de impuestos innovadores u otras formas de ayudar a los países pobres a pagar las crecientes pérdidas por desastres climáticos, ofreciendo en su lugar opciones de seguros (punto 6 de este decálogo).

Parte de esta discusión tiene relación con el artículo 9.5 del Acuerdo de París, el cual solicita una mejora en la previsibilidad de los flujos financieros a los países en desarrollo, proporcionando información para ayudarlos a desarrollar sus planes climáticos. Sin embargo, no hubo espacio formal en la agenda de la COP23 para discutir cómo desarrollar las pautas para ello, principalmente dada la reticencia de los países desarrollados. Al final, los negociadores decidieron dar tiempo adicional para discutir este tema en las reuniones inter-sesionales (mayo 2018) antes de la COP24 en diciembre 2018.

Por otro lado,  si bien aún queda trabajo por hacer, la COP23 avanzó significativamente hacia los lineamientos de implementación para el Acuerdo de París, lo que hará que el acuerdo sea operativo. Esto es crucial para ayudar a los gobiernos a planificar sus economías y dar confianza a los inversionistas y las empresas de que la economía baja en carbono llegó para quedarse. Los países necesitarán finalizar las pautas de implementación en la COP24 en Polonia el próximo año. El texto final de la COP23 reconoce que se puede necesitar una sesión de negociación adicional en 2018 entre el período intersesional de mayo y la COP24 en diciembre para garantizar que el libro de reglas de París finalice a tiempo. Esto se decidirá durante la reunión intersesional programada para mayo, aunque los primeros borradores del texto sugerían que “agosto / septiembre de 2018” era el momento preferido para dicha sesión adicional.

10 puntos de progreso

Por parte de los progresos más claros, los negociadores también optaron por dar a las mujeres, los pueblos indígenas, los gobiernos subnacionales y los agricultores un papel más importante en los esfuerzos para luchar contra el cambio climático.

Acciones de gobiernos locales y sub-nacionales

  1. Compromiso de Bonn-Fiji: Líderes locales y regionales se reunieron para adoptar oficialmente el Compromiso de Bonn-Fiji con los líderes locales y regionales para que el Acuerdo de París llegue a todos los niveles. Este acuerdo es un compromiso que busca promover cambios importantes en el desarrollo global. El Compromiso de Bonn-Fiji destaca la promesa de aumentar la ambición colectiva para la acción climática por parte de los gobiernos sub-nacionales.

– “WE ARE STILL IN”: Diferentes grupos de ciudadanos de EEUU insistieron en que “todavía estamos adentro” en el Acuerdo de París, a pesar de la decisión de su presidente de irse. Esto ilustra muy bien el cambio fundamental que representa el Acuerdo de París, es decir, que todos y cada uno de los grupos, y de hecho los ciudadanos individuales del mundo, ahora tienen la capacidad de implementar lo acordado. Ya no necesitamos que los gobiernos tomen la iniciativa y sometan todo a interminables negociaciones.

Este nuevo espíritu ahora está incorporado en el resultado de la COP23 para permitir a Fiji con Polonia, como anfitrión de la COP24 el próximo año, iniciar un “Diálogo de Talanoa” durante el próximo año para traer puntos de vista y perspectivas de todas partes del mundo y de todos sectores de la sociedad para que los resultados de la COP24 en Katowice estén informados por quienes ponen en práctica el Acuerdo de París.

2. El Diálogo de Talanoa: La Presidencia Fiji anunció un proceso inclusivo y participativo que permite a los países, así como a los actores no estatales, compartir historias y mostrar mejores prácticas para aumentar la ambición con urgencia en las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), incluida la acción pre-2020. En última instancia, esto permitirá que los países se acerquen colectivamente al objetivo más ambicioso del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura global en 1,5 grados centígrados.

Los países acordaron hace dos años en París que debería haber un momento aislado en 2018 para “hacer un balance” de cómo estaba progresando la acción climática. Esta información se utilizará para informar la próxima ronda de NDC, que se realizará en 2020. Esta forma de reconocer la “ambición mejorada” -un término que se escucha mucho en las COP- se consideró como un importante precursor para aumentar la ambición en un ciclo incremental de cinco años. Originalmente llamado el “diálogo de facilitación”, el nombre de este proceso fue cambiado a “diálogo de Talanoa” este año bajo la presidencia de la COP de Fiji. Esto debía reflejar un enfoque tradicional de los debates utilizados en Fiyi para un proceso “inclusivo, participativo y transparente”. El “enfoque” final del diálogo de Talanoa se incluyó como un anexo de cuatro páginas a la decisión de resultado principal de la COP23.

El diálogo se estructurará en torno a tres preguntas: “¿Dónde estamos? ¿A dónde queremos ir? ¿Cómo llegamos allí? “, pero también incluye nuevos detalles, como la decisión de aceptar aportes de cualquier tipo de actor, a través de una plataforma en línea para recibir aportaciones y un nuevo énfasis en los esfuerzos que se realizan previo al 2020.

3. Oficialización de la Plataforma de Comunidades Locales y Pueblos Indígenas: Esta plataforma proporcionará medios directos e integrales para dar una mayor voz a los pueblos indígenas en las negociaciones climáticas y les permitirá compartir sus conocimientos tradicionales y mejores prácticas para reducir emisiones, adaptarse al cambio climático y construir resiliencia. Los pueblos indígenas y las comunidades locales podrán intercambiar lecciones aprendidas y compartir sus perspectivas sobre la reducción de emisiones, la adaptación y la construcción de Resiliencia. La plataforma abrirá nuevos caminos al brindar a los pueblos indígenas y las comunidades locales un papel activo en la configuración de la acción climática, incluido un papel destacado en el primer diálogo abierto de múltiples partes interesadas.

4. Finalización del Plan de Acción de Género: Los países finalizaron el primer Plan de Acción de Género, que apunta a aumentar la participación de las mujeres en todos los procesos de la CMNUCC. También busca aumentar la conciencia y el apoyo para el desarrollo y la implementación efectiva de una política climática sensible al género en todos los niveles del gobierno. Es significativo que esta reunión reconoció por primera vez el papel crucial que las mujeres y las niñas en la conducción de soluciones para hacer frente al cambio climático.

COP 23: Una agenda para la adaptación

5. Lanzamiento de la Alianza Ocean Pathway: la Presidencia Fiji lanzó la Alianza Ocean Pathway para alentar el proceso de negociaciones sobre el clima para abordar la relación entre el cambio climático y el océano. En el verdadero espíritu de la Gran Coalición, la asociación también consolidará el trabajo existente para crear un esfuerzo coordinado entre los gobiernos a todos los niveles, las alianzas y coaliciones oceánicas existentes, la sociedad civil y el sector privado para crear un vínculo más fuerte entre acción climática y un océano saludable. La asociación estará copresidida por Fiji y Suecia, que unirán sus fuerzas nuevamente después de liderar la Conferencia inaugural de Océanos de las Naciones Unidas en julio.

6. Lanzamiento de InsuRelience Global Partnership: el Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) contribuyó con 110 millones de euros (US $ 125 millones) para lanzar InsuResilience Global Partnership para Clima y Riesgo de Desastre, para ofrecer seguros asequibles y otra protección financiera a millones de personas vulnerables en todo el mundo. La contribución de BMZ sigue un compromiso de $ 39 millones realizado por el Gobierno del Reino Unido en julio.

7. Lanzamiento de la Cámara de Compensación de Fiji para transferencia de riesgos: este nuevo recurso en línea ayudará a conectar a los países vulnerables con la mejor información disponible sobre seguros y soluciones asequibles, adaptados a sus circunstancias únicas, que les permitirán prepararse mejor para los riesgos planteados por el cambio climático .

8. Histórico avance en la agricultura: los países llegaron a un acuerdo histórico sobre agricultura que ayudará a los países a desarrollar e implementar nuevas estrategias de adaptación y mitigación dentro del sector, tanto para reducir las emisiones como para desarrollar la resiliencia a los efectos del cambio climático. Una fuerte componente sobre seguridad alimentaria y aspectos sociales y económicos marcaron un aspecto innovador en las conversaciones y acuerdos en esta materia. Esto fue histórico porque fue la primera vez en la historia de las negociaciones sobre el clima que los países llegaron a un acuerdo sobre la agricultura.

9. Fondo de Adaptación: El Fondo de Adaptación se renovó con un total de US $ 93,3 millones, superando el objetivo de financiamiento de este año en US $ 13 millones. El Fondo de Adaptación tiene un historial de proporcionar recursos valiosos a las comunidades en países en desarrollo para proyectos que ayudan a mejorar la resiliencia a los efectos del cambio climático. Los proyectos pueden solicitar financiación a la Junta del Fondo de Adaptación, que revisa las solicitudes a través de un proceso transparente. Los países también dieron el importante paso siguiente para garantizar que el Fondo de Adaptación sirva al Acuerdo de París.

10. Iniciativa de Salud para los Vulnerables: La Organización Mundial de la Salud, en colaboración con la CMNUCC y la Presidencia Fiji de la COP23 lanzó una iniciativa especial para proteger a las personas que viven en los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo ante los impactos del cambio climático en la salud. Su objetivo para 2030 es triplicar los niveles de apoyo financiero internacional para el clima y la salud en los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.

Redactado por Cristóbal Reveco, Fundador y Director Internacional Adapt-Chile sobre la base de información disponible en distintos medios periodísticos, reportes facilitados por ONGs, fuentes oficiales de Naciones Unidas y entrevistas y conversaciones con expertos y participantes de la conferencia. Fuentes: IISD Bulletin, Carbon Tracker, Libélula, CAN International, BBC, ICLEI, German Development Institute, WWF, Oxfam International, Red Cross – Red Crescent, ONG Salud sin Daño, UNFCCC, Deutsche Welle.

Debemos cambiar nuestra forma de pensar sobre el desarrollo del país

Dos meses después de la COP22 y a más de un año de la adopción del Acuerdo de París, Chile ha formalizado sus Contribuciones Nacionalmente Determinados (NDCs por su sigla en inglés) ante el Convenio Marco de las Naciones Unidas ante el Cambio Climático (CMNUCC). La ratificación surge en medio de una catástrofe nacional, en la forma de un brote de incendios forestales sin precedentes en la historia de Chile; un infierno de llamas que mantiene toda la zona centro-sur del país, desde Coquimbo hasta la Araucanía, bajo una manta de humo, habiendo quemado hasta la fecha más de 500.000 hectáreas de bosques y praderas, cobrando la muerte de brigadistas y ciudadanos, y dañando propiedades y medios de vida.

Mientras que Chile ha avanzado mucho en cuanto al desarrollo de un marco de políticas públicas e institucionalidad para la adaptación al cambio climático, plasmado tanto en el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático, como en el Plan Nacional de Adaptación, y los Planes Sectoriales de Adaptación; asimismo, los NDC resaltan la continua predominancia de la mitigación en los compromisos de Chile ante el CMNUCC.

Sin menospreciar la relevancia de establecer objetivos claros y vinculantes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y encaminar senderos de desarrollo bajo en carbono, cabe señalar que Chile aporta apenas un 0.25% de los GEI a nivel global, y como bien señala el mismo NDC, “Chile es un país altamente vulnerable al Cambio Climático”. De hecho, en el año 2015 fue uno de los cinco países del mundo que más dinero gastó en la recuperación ante desastres naturales y, además, cumple con 7 de los 9 criterios de vulnerabilidad establecidos por el IPCC.

Sin embargo, los NDC no integran ningún elemento que aborde la gestión de riesgos o reducción del riesgo ante desastres definidos por el marco de Sendai. Más específicamente, apenas se menciona la problemática de los incendios forestales en los planes de adaptación para los sectores silvoagropecuarios y biodiversidad. De igual forma, tampoco se presta atención a la generación de riesgo territorial provocado por actividades productivas, mediante la contaminación de agua, agotamiento de acuíferos, degradación de suelos o forestación con monocultivos de especie exótica, especialmente considerando que el cambio climático es un factor que exacerba el riesgo de los territorios.

Como bien destaca el NDC de Chile: “Resulta clave que en el proceso de adaptación al Cambio Climático se cuente con la participación de todos los actores involucrados, en particular de los gobiernos sub-nacionales y la ciudadanía.” Ante la catástrofe que vive el país, es imperativo aumentar la importancia de la adaptación, integrando el conocimiento de los actores locales y la ciencia en la toma de decisiones para evitar la construcción de riesgos e implementar acciones que reduzcan las amenazas que actualmente enfrenta el país. El cambio climático y sus efectos no cambiará; debemos cambiar nuestra forma de pensar sobre el desarrollo del país.

Adapt-Chile participa en el Seminario sobre Cambio Climático para Organizaciones de la Sociedad Civil de América Latina

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La actividad que contó con la participación de más de 70 organizaciones de 19 países de América Latina, se llevó a cabo en Panamá y se centró en identificar recomendaciones claves para la Implementación de las Contribuciones Nacionales Determinadas para enfrentar el cambio climático

El Seminario Regional sobre Cambio Climático para Organizaciones de la Sociedad Civil de América Latina se llevó a cabo el pasado 13 y 14 de septiembre en Panamá, y contó con la participación de más 90 líderes y representante de organizaciones de la sociedad civil de 19 países de América Latina. La actividad tuvo como objetivo identificar recomendaciones claves y analizar los avances en la implementación de las Contribuciones Previstas Determinadas a Nivel Nacional (Intended Nationally Determined Contributions o INDCs) y estudiar las formas de contribuir por parte de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC).

Cabe destacar que las INDCs fueron pactadas como resultado de los acuerdos de la conferencia de cambio climático en París en diciembre 2015, y son los pilares fundamentales del “Acuerdo de París (COP21)”. En este contexto, las jornadas se enfocaron en producir tres recomendaciones por país para la correcta implementación de sus INDC; identificar como mínimo tres temas que permitan alcanzar los respectivos INDC y propuestas para abordarlos, e implementar una plataforma virtual para fomentar colaboración entre la sociedad civil latinoamericana.

Paola Vasconi, Coordinadora de Asuntos Políticos de Adapt Chile participó en el seminario y destacó las recomendaciones a Chile surgidas del taller “Revisar las INDCs a la luz de cambios normativos y regulatorios internos, verificando la veracidad de los datos sobre lo que fue construida. Redactar de manera concreta, incluyendo acciones verificables con indicadores a los que se puede dar seguimiento. Asegurar su implementación con recursos concretos. Participación ciudadana transversal en la definición de compromisos y en la implementación de las acciones”.

Este evento fue organizado por la Unión Europea en el marco de la “Semana Europea de Diplomacia Climática”, en un esfuerzo conjunto de la UE y sus Estados Miembros para promover la ratificación e implementación del Acuerdo de París en todo el mundo.

Evaluación Regional de la Coordinación y Integración Vertical de Acciones Climáticas en las NDCs en América Latina y el Caribe

El proyecto esta siendo realizado por la Fundación Adapt-Chile con el apoyo de La Plataforma Regional para Latinoamérica y el Caribe (LEDS LAC). La Plataforma es una comunidad de práctica que reúne a líderes del desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima de la región latinoamericana e instituciones internacionales. Además es parte de la Alianza Global sobre Estrategias de Desarrollo Bajo en Emisiones (Low Emission Development Strategies Global Partnership – LEDS GP).

El objetivo principal de este proyecto es que Adapt-Chile sea un investigador clave y co-autor para la producción del reporte: “Evaluación Regional a escala país para la integración vertical y coordinación de las acciones climáticas para alcanzar los objetivos planteados en las Contribuciones Nacionales (NDC’s) en Latinoamérica y el Caribe”

Dentro de las actividades principales contempladas en este proyecto se encuentra la revisión y sistematización de la información contenida en los informes de  contribuciones nacionales para el cambio climático (NDC, por sus siglas en inglés), la  búsqueda e identificación de información específica referida a las actividades realizadas por los gobiernos locales en materia de cambio climático, así como también la descripción de compromisos y avances referidos las actividades de los gobiernos sub-nacionales, la descripción  tanto  de políticas activas de cambio climático, como de acciones y acuerdos de cooperación relacionados con la gobernanza multinivel.

Financia

Documento analiza participación ciudadana en elaboración de INDCs en América Latina

La protección de Derechos Humanos como el Derecho de Acceso a la información y el Derecho a la Participación constituyen la base de la gobernanza y la democracia ambiental. Estos derechos de tipo procedimental han sido reconocidos por el Derecho Internacional como fundamentales para lograr la garantía de los demás derechos humanos.

El enfoque de derechos en las políticas y estrategias de desarrollo ha cobrado auge en América Latina y el Caribe en los últimos años. Esta perspectiva considera los derechos humanos como un marco regulador aceptado por la comunidad internacional, capaz de orientar el proceso de formulación, implementación y evaluación de políticas públicas en el campo del desarrollo.

En el marco de las negociaciones regionales de un instrumento jurídico que permita la implementación de los derechos de Acceso a la información, Participación y Justicia Ambiental consagrados por el principio 10 de la Declaración de Río de 1992, la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) entregó a los Estados parte un documento preliminar sobre el cual se negociará, y que establece estándares importantes en materia de acceso a la información y participación ciudadana en procesos de toma de decisiones ambientales, el cual consideramos constituye
un parámetro importante que se debió integrar a las consultas nacionales sobre Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (INDCs por sus siglas en inglés). Así mismo, la Iniciativa de Acceso TAI, una red de organizaciones de todo el mundo que trabaja en pro de los derechos de acceso, ha establecido ciertos parámetros básicos que deben cumplir los Estados al momento de hacer consultas públicas de temas ambientales.

La Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) estableció entre sus disposiciones que los Estados tienen el deber de procurar la capacitación y sensibilización del público sobre los temas de cambio climático, permitir el acceso del público a la información y además estimular la participación más amplia posible en este proceso, incluyendo a las organizaciones no gubernamentales y ciudadanía en general. Este compromiso exige entonces que los
Derechos de Acceso a la Información y a la Participación Ciudadana sean reconocidos y garantizados en todos los procesos que emprenda el gobierno en cuanto al cambio climático.

Por esta razón resulta importante analizar cómo estos derechos se han ejercido en los procesos de construcción de las INDCs a nivel nacional, especialmente teniendo en cuenta que éstas reflejan la visión de país respecto a la construcción y direccionamiento de políticas nacionales para la descarbonización de las economías y el fortalecimiento de los procesos de adaptación y resiliencia a los impactos del cambio climático, y constituyen la base fundamental para el acuerdo climático de París.

Evaluar los niveles de participación y transparencia en la construcción de las INDC resulta esencial, por lo que se deben tener en cuenta procesos como la realización de consultas públicas abiertas, participativas y efectivas en las cuales la sociedad civil haya podido emitir sus opiniones y comentarios acerca de las acciones del Gobierno y que dichos comentarios hayan sido tenidos en cuenta en los procesos de Toma de Decisiones.

Revisa el documento “INDCs y participación ciudadana en América Latina” elaborado por Sandra Guzmán y Mariana Castillo de GFLAC.

Por Paola Vasconi: ¿Qué son las Contribuciones Nacionales y qué deben contener?

(nivela.org, 26 de mayo de 2015) Enlace a artículo completo. Por Paola Vasconi Reca.

Antecedentes

Los países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) acordaron adoptar en la próxima cumbre de París, en diciembre de 2015, un nuevo instrumento jurídico universal para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Este nuevo instrumento entrará en vigor en 2020. Tendrá un periodo de vigencia aún por definir (p.ej.: 2020-2025, 2020-2030) y, a diferencia del Protocolo de Kioto, incluirá compromisos de todos los países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo, excepto los menos adelantados.

Paola Vasconi

Para este proceso se introdujeron en 2013 las llamadas Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (INDC, por sus siglas en inglés) y se acordó invitar a las partes a “iniciar o intensificar los preparativos de las contribuciones determinadas a nivel nacional que tengan previsto realizar” así como comunicar esas contribuciones con suficiente antelación a la COP21 de París. La fecha prevista fue marzo de 2015 para aquellos países que estuviesen en condiciones de hacerlo.

En este contexto, Suiza y la UE han sido los primeros en comunicar a la secretaría de la convención sus contribuciones nacionales y algunos países de la región han comenzado el proceso de elaboración de su INDC, entre ellos Chile, Colombia, Brasil y México, que además están considerando en su definición incluir procesos de participación social (sector privado, academia, ONG y ciudadanía en general) a fin de enriquecer, robustecer y legitimar el contenido de la INDC que están elaborando.

Las INDC

Las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional que propongan los países serán fundamentales para las negociaciones de 2015 sobre el clima y abrirán camino para la firma del acuerdo climático de París. Por ello, los países deberán tener en cuenta diversos procesos internos e internacionales en la definición de sus contribuciones y cumplir los requisitos de amplitud, transparencia y ambición negociados en el marco de la CMNUCC.

Algunos de los países entienden el término “contribuciones” como meros objetivos de mitigación (reducción de emisiones), mientras que para otros el término abarca además los objetivos de adaptación y medios de implementación (financiación, desarrollo de capacidades y transferencia de tecnología o apoyo en materia tecnológica). Las INDC en su conjunto serán un importante indicador del esfuerzo que la comunidad internacional se propone realizar para afrontar el cambio climático, además de mostrar si la ambición global está a la altura del desafío que supone reducir emisiones.

¿Qué son las INDC y qué deben contener?

Si bien la definición y el alcance de las INDC suscitan cierta polémica y no hay claridad sobre qué tipo de actividades deben incluir (Honty, 2015), es posible identificar algunos requisitos técnicos para su definición, así como las opciones de preparación y comunicación, los requisitos en cuanto a contenido informativo y las expectativas vinculadas al proceso internacional de las INDC (Höhne et al, 2014), por ejemplo:

– Requisitos técnicos para la preparación de las INDC: Los países pueden ofrecer diversos niveles de información según sus circunstancias nacionales. El contenido de la INDC depende de los distintos procesos nacionales, entre los cuales podrían contarse el desarrollo de inventarios de GEI y la comprensión del potencial de mitigación y de las proyecciones de GEI. Cabe esperar que las partes presenten contribuciones acordes con sus respectivos niveles de preparación técnica y que sean coherentes con el tipo de contribución elegido.

– Opciones de preparación y comunicación de las INDC: La elaboración y la presentación de la INDC pueden estar influidas en parte por procesos similares vinculados a la CMNUCC: más adelante mencionaremos algunos tipos de contribuciones y algunos elementos que podrían incluirse en la INDC.

– Requisitos en cuanto al contenido informativo de las INDC: Los países pueden optar por explicar sus INDC con mayor o menor minuciosidad proporcionando una serie de datos técnicos que aporten claridad, transparencia y comprensión.

– Expectativas vinculadas al proceso internacional de las INDC: En el marco de la CMNUCC, la presentación que hagan los países de las INDC será el punto de partida de un nuevo proceso iterativo que aún no se ha definido. Este proceso culminará con un resultado negociado en la Conferencia de las Partes que se va a celebrar en París a finales de 2015. En este proceso iterativo se examinarán las INDC en función de su viabilidad (técnica y política, según las circunstancias nacionales), nivel individual de ambición, nivel de ambición respecto al objetivo de los 2⁰ C y compromisos de apoyo y equidad existentes.

Tomando en cuenta estos elementos, los países podrán decidir el nivel de minuciosidad de la información que presenten en su INDC, pero es necesario que aporten datos claros, transparentes, comprensibles y viables. Además, es importante el proceso mediante el cual los países definen sus contribuciones nacionales y en qué medida puede considerarse participativo de toda la sociedad, como los que se están llevando a cabo en algunos países de la región. Tal es el caso de Chile, Brasil y México.

Cuando se observan las propuestas de INDC ya presentadas por algunos países, se aprecian diferentes tipos de contribuciones, algunas basadas en una meta u objetivo y otras que sólo describen acciones. Algunos tipos de contribuciones son:

1) Objetivos a largo plazo de emisiones nacionales. Esto puede presentarse como objetivo de “cero emisiones” o “balance neutro en emisiones de carbono” fijando para ello una fecha, como es el caso de Costa Rica (objetivo de balance neutro en emisiones de carbono para 2021). Otra opción es establecer una fecha para el “punto máximo” de emisiones y su posterior declive, como han hecho China (punto máximo en 2030) y Sudáfrica (punto máximo en 2025 y estabilización hasta 2035). Una tercera opción podría ser establecer un objetivo de emisiones fijando una fecha, como es el caso de Estados Unidos (83% de las emisiones de 2005 para el año 2050).

2) Objetivos nacionales diferentes a los de emisiones. Otro tipo de contribuciones son las que presentan objetivos de “intensidad energética” o “intensidad de carbono”, como han presentado China e India y está proponiendo Chile. Estos planteamientos pueden establecer objetivos en función de las emisiones o no.

3) Objetivos sectoriales no referidos a emisiones. Otras contribuciones se expresan con objetivos no de emisiones sino sectoriales o energéticos. Por ejemplo, objetivos de penetración o uso de energías renovables, tal como ha ofrecido Perú (33% de renovables para 2020) o Brasil, que ha establecido objetivos de reducción del índice de deforestación.

4) Acciones políticas o proyectos. Por último, otro grupo de contribuciones proponen acciones políticas o proyectos. Las primeras se expresan por medio de políticas (regulaciones, tasas, instrumentos financieros, etc.) como la propuesta de Chad de utilizar biocombustibles en el transporte. Las contribuciones que proponen acciones a nivel de proyectos pueden ilustrarse con las propuestas de Etiopía (ejecución de varios proyectos de energías renovables) o Ghana (gestión de residuos).

Referencias

Honty, Gerardo. “Contribuciones determinadas a nivel nacional, su rol en las negociaciones sobre el cambio climático”. OBSERVATORIO DEL DESARROLLO, iniciativa de CLAES N° 19, enero 2015. http://energiasur.com/wp-content/uploads/2015/01/HontyINDCsObservatorioDesarrollo2015.pdf

Niklas Höhne, Christian Ellermann y Lina Li. Documento de debate “Contribuciones previstas determinadas a nivel nacional en el marco de la CMNUCC”. International Partnership on Mitigation and MRV. Junio de 2014.

http://mitigationpartnership.net/sites/default/files/documento_de_debate_indcs_esp.pdf

Enlace de países de Latinoamérica y el Caribe que están elaborando las INDC:

Chile, http://portal.mma.gob.cl/consultacontribucion/

México, http://dsiapps.semarnat.gob.mx/encuestaindc/index.html

Brasil, http://diplomaciapublica.itamaraty.gov.br/consultaclima[cb1]