SubDirector de Adapt participa de Conferencia en Perú

Jordan Harris, SubDirector de Adapt- Chile participó el 27 de mayo en la Ciudad de San Luis de Potosí, Perú, de la Conferencia organizada por del Programa Regional EKLA-KAS, INICAM, CDP, con el apoyo de A2G Climate Partners. Harris expuso en el panel donde se compartieron experiencias internacionales de Chile, Brasil y México, destacando la importancia del trabajo con la comunidad.

(Diario La Razón, 28 de mayo de 2015) Gerentes de medio ambiente de diferentes ciudades de Perú, Chile, Brasil y México se reunieron el 27 de mayo para compartir sus experiencias sobre adaptación y mitigación en cambio climático con demás municipalidades, ONGs, empresas y representantes de diversos ministerios del Perú. Está conferencia se realizó gracias a la organización del Programa Regional EKLA-KAS, INICAM, CDP, con el apoyo de A2G Climate Partners.

Enlace a nota completa: Director de Ecología del Ayuntamiento participó en conferencia sobre el cambio climático

Israel Jorge Huarca Mejía, Subgerente de Evaluación y Calidad Ambiental de la Municipalidad Metropolitana de Lima; Dr. Christian Hübner, Director del Programa Regional EKLA – KAS; Álvaro Ugarte, Director Ejecutivo de INICAM y Juliana Lopes, Directora de CDP; dieron la bienvenida a todos los participantes, destacaron la importancia de debatir la política climática a nivel local y hablaron sobre los desafíos que enfrentan los alcaldes en América Latina. Esta conferencia es la segunda de una serie de eventos relacionados a cambio climático y ciudades y liderados por EKLA-KAS, la primera se realizó en Febrero de este año en México. Asimismo, gracias alMinisterio del Ambiente del Perú, MINAM, este evento se realizó en el marco de la agenda de la Semana del Compromiso Climático. Por otro lado, a través de Andreia Banhe, Gerente de Proyectos de CDP Cities, se conoció la plataforma donde se comparten mejores prácticas ambientales en ciudades.

El primer panel contó con la participación de Álvaro Ugarte, Director Ejecutivo de INICAM; Alberto Martín Barandiarán, Asesor del Ministerio de Medio Ambiente del Perú; Sandra Torres Chávez, Subgerente de Gestión Ambiental de la Municipalidad Provincial de Arequipa; Lenkiza Angulo, Directora del Programa Adaptación al Cambio Climático PACC Perú; y Eduardo Carhuaricra Meza, Gerente General de la Asociación de Municipalidades del Perú. Ellos trataron el tema de estrategias de adaptación a nivel local y regional en el Perú, resaltando la importancia de que el país haya sido sede de la COP 20 en el 2014 para aumentar el debate en temática climática y exigir con urgencia la ejecución de una política nacional ambiental. Además, se destacó la relevancia de la participación ciudadana en el proceso de planificación urbana, gestión del territorio y gestión de riesgos, así como la gestión de los efectos del cambio climático en el sector rural, pues su impacto también repercute en ciudades al ser abastecedora de alimentos y agua.

El segundo panel estuvo conformado por Juliana Lopes, Directora de CDP; Rogerio Menezes, Secretario de Medio Ambiente de la ciudad de Campinas, Brasil; Adolfo Toledo Parreño, Coordinador del área de recursos hídricos de la Autoridad Nacional del Agua ANA; Sofía Castro, Coordinadora Regional de Programas de Global Water Partnership GWP; y José Arakaki Nakamine, Alcalde de la Municipalidad de Lurín. La discusión se centró en la gestión eficiente del agua para adaptación al cambio climático, resaltando el desafío que enfrenta una ciudad como Sao Paulo, donde existe sequía y aumento de la demanda de consumo de agua, frente a lo cual la ciudad trabajaba en conjunto y de manera integrada con otras 20 ciudades de la región. La experiencia peruana no difiere de la de Brasil, pues se estima un déficit hídrico a nivel nacional hacia el 2021, para lo cual es necesario ejecutar el plan de recursos hídricos nacional. Para tener una experiencia exitosa en dicha ejecución, es necesaria la coordinación entre diferentes sectores y el aprovechamiento de oportunidades de inversiones público-privadas, de tal manera que se garantice la provisión de agua en calidad y cantidad suficientes.

El tercer panel, basado en las estrategias de mitigación aplicadas a nivel municipal, inició con la discusión sobre el fomento de redes urbanas y la creación de asociaciones público-privadas para aumentar la cantidad y mejorar la calidad de inversiones en proyectos de mitigación. Asimismo, cabe resaltar la importancia de conocimiento y prácticas ancestrales para una adecuada planificación basada en tres enfoques: cuencas, territorial y ecosistémicos. Por otro lado, estas estrategias de mitigación traen oportunidades de negocio; por ejemplo, a través de una adecuada gestión de residuos sólidos que favorezca la formalización de recicladores y la elaboración de compost para su comercialización. Todos estos puntos fueron discutidos por Arturo Caballero, Gerente General de A2G Climate Partners; Karina Marzano, Coordinadora de Proyectos del Programa Regional EKLA-KAS; Edilberto Orosco, Gerente de Medio Ambiente de la Municipalidad Provincial de Cusco; e Isidro Vidaurre, Presidente de la Comisión Ambiental de la Municipalidad Provincial de Lambayeque.

En el último panel se compartió experiencias internacionales de Chile, Brasil y México. Se destacó la importancia del trabajo con la comunidad para incluir la participación de los vecinos y trabajadores de municipalidades en una adecuada planificación relacionada a adaptación climática, de tal manera que sirvan como insumos para la creación de manuales para implementen buenas prácticas sobre eficiencia y seguridad hídrica, reducción de GEI, gestión de riesgos, salud, biodiversidad e infraestructura. Para que esto sea posible, el cambio climático y el medio ambiente no deben ser temas sectoriales, sino centrales y estratégicos, para así lograr la sostenibilidad de las ciudades. Además, esto requeriría de una mayor inversión en capacidad técnica y tecnológica. Finalmente, antes de tomar medidas de adaptación y/o mitigación, es importante hacer un inventario de emisiones para saber el estado de la ciudad y determinar las medidas necesarias a tomar. En esta conversación participaron María Fernanda Pineda, Coordinadora de Proyectos del Programa Regional EKLA-KAS; Jordan Harris, Director de Ciencia Climática e Interacción Política de Adapt Chile, Chile;Rogerio Menezes, Secretario de Medio Ambiente de la ciudad de Campinas, Brasil; y Alejandro Leal, Director de Ecología y Aseo Público de San Luis Potosí, México.

Por Paola Vasconi: Chile marca un hito en el diseño de compromisos climáticos internacionales

(nivela.org, 26 de mayo de 2015) Por Paola Vasconi. Enlace a opinión completa aquí.

Chile trabaja desde hace años la base empírica de su política climática. Ha creado procesos que combinan criterios técnicos y políticos. Desde 2014 elabora su contribución nacional en el contexto de la negociación de un acuerdo climático. El gobierno decidió involucrar a la sociedad chilena en la discusión sobre sus planes climáticos y sentó un precedente internacional. Es valioso dar a conocer esta historia para estimular un debate más allá de Chile sobre las ventajas de una política climática inclusiva.Chile ha sentado un precedente internacional al consultar públicamente su contribución al acuerdo climático que se negocia en el marco de la Convención. Dado que las emisiones chilenas son bajas, un 0,25% del total mundial, cabe preguntar qué motivó al país a elaborar de forma activa una contribución nacional para el nuevo acuerdo climático internacional. Según el gobierno, uno de los motivos es saber que Chile es muy vulnerable a los impactos del cambio climático (las pérdidas podrían representar el 1,1% anual del PIB según la CEPAL). Estos impactos no solo afectarían a la economía sino a la sociedad chilena en su conjunto.

Debido a la gran desigualdad social y económica del país, la población de escasos recursos y menor preparación para enfrentar el cambio climático corre mayor riesgo de verse afectada negativamente por impactos climáticos. Chile quiere ser parte de la solución al problema global y el primer paso es asumir un fuerte compromiso climático.

En el discurso que pronunció en la Cumbre del Clima de Nueva York en septiembre de 2014, la presidenta Bachelet anunció que la contribución chilena al acuerdo climático global sería consultada con los chilenos y se comprometió a iniciar la consulta pública en diciembre de 2014.

Desde junio 2014 se determinó que para elaborar y definir una contribución nacional preliminar (INDC en lenguaje de la ONU) se pondría en marcha un proceso interministerial de alto nivel político-técnico. El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático (máximo órgano de deliberación de la política y gestión ambiental del país) es responsable de tomar las decisiones políticas, mientras que una mesa técnica, dirigida por el Departamento de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente e integrada por la Dirección de Medio Ambiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y los Ministerios de Hacienda, Energía y Agricultura, es responsable de los insumos técnicos y elementos fundamentales de la INDC.

A partir de entonces se tomó una decisión inédita en la política internacional de cambio climático del país: someter el resultado de la mesa técnica a una consulta pública que involucra directamente a la ciudadanía. Cabe destacar que en los últimos años Chile ha abierto progresivamente diversos procesos de consulta pública. Esto incluye políticas y planes que abordan el cambio climático en el interior del país, demostrando así que el desafío del cambio climático no es sólo tarea del gobierno sino que requiere también la participación de todos los actores y sectores de la sociedad. Sin embargo, es la primera vez que Chile solicita la participación de sus ciudadanos para definir su posición nacional frente a las negociaciones internacionales del clima. Esto, sin duda, marca una postura distinta del actual gobierno y sienta un precedente en el país, Latinoamérica y el mundo.

CONSULTAR A CIUDADANOS EN MATERIA CLIMÁTICA SIENTA UN PRECEDENTE EN CHILE, LATINOAMÉRICA Y EL MUNDO 

Con la opinión de diferentes actores y sectores de la escena nacional, Chile espera que su contribución nacional sea el resultado de un proceso dual -político y técnico- que tenga respaldo social.

La base técnica que informó la consulta

Chile definió un “anteproyecto” de contribución nacional basado en sus circunstancias nacionales (sociales, económicas, ambientales y su vulnerabilidad a los impactos del cambio climático) y en múltiples estudios exhaustivos con información valiosa, entre ellos el inventario nacional de emisiones de gases de efecto invernadero de 2010; el primer informe bienal de actualización de Chileinformación de vulnerabilidad y adaptación, incluidos el plan nacional y otros planes sectoriales. Sin duda, la información más relevante proviene del proyecto MAPS-Chile, una iniciativa de cooperación sur-sur con un proceso participativo que incluye gobierno, sector privado, académico y varias ONG. MAPS Chile ha generado insumos importantes para la toma de decisiones, por ejemplo los valores de referencia de las emisiones, el escenario de emisión según recomendación de la ciencia, unas cien medidas de mitigación con su porcentaje de reducción y costos, una modelación macroeconómica que permite ver el efecto que tendrá en el empleo y el PIB de los diferentes escenarios de mitigación.

Esta información fue utilizada por la mesa técnica responsable de la elaboración del anteproyecto de la INDC basándose en cinco pilares: mitigación, adaptación, construcción y fortalecimiento de capacidades, desarrollo y transferencia de tecnologías y financiamiento.

Para mitigar emisiones se plantearon dos opciones basadas en los tres escenarios de mayor reducción de emisiones de MAPS. En la opción A, Chile asume el compromiso de reducir para el año 2030 sus emisiones de CO2 por unidad de PIB entre un 40 y un 45% por debajo de los niveles de 2007. En la opción B, el país se compromete a reducir para el año 2030 sus emisiones de CO2 por unidad de PIB entre un 35 y un 40% por debajo de los niveles del 2007. Lo interesante de ambas opciones es que, según las proyecciones, la economía no se vería perjudicada: el PIB de 2030 aumentaría entre un 1,2 y un 7,4%, y la tasa de empleo aumentaría hasta un 6,3%. La opción A ofrece los mejores resultados macroeconómicos. Véase la gráfica del Ministerio de Ambiente:

La consulta y los pasos siguientes

El 17 de diciembre de 2014 comenzó la consulta pública del anteproyecto de la INDC, tal y como había anunciado la presidenta Bachelet en la Cumbre del Clima de Nueva York y en la COP20 de Lima. El proceso se extendió al 15 de abril de 2015 y fue dirigido por el Departamento de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente.

El objetivo de la consulta era recibir propuestas del sector público, sociedad civil, academia, sector privado, pueblos originarios y otros grupos para mejorar y enriquecer la propuesta de la INDC que Chile presentará ante Naciones Unidas hacia fin de junio, cumpliendo el compromiso de los países de presentar dichas ofertas en 2015, en el marco de las negociaciones del nuevo acuerdo climático que se firmará en París.

Para recoger dichas propuestas y observaciones, el Ministerio de Medio Ambiente dispuso un formulario en línea en su página web, así como la posibilidad de entregarlas por escrito en distintas oficinas regionales para quienes no tienen acceso a internet.

Para que la complejidad del tema no limitara la participación, se organizaron reuniones informativas en todo el país a fin de explicar la INDC y difundir el proceso de consulta pública. Hubo sesiones informativas en las ciudades de Santiago, Antofagasta, Concepción y Valdivia, (escogidas por su condición de vulnerabilidad, capacidad de adaptación y/o potencial de mitigación) y se ampliaron a las regiones de Magallanes, Araucanía y Valparaíso dado el interés que suscitó el anteproyecto de la INDC. Se desarrollaron actividades de difusión de la consulta pública en un total de siete regiones.

Una vez concluido el período de ingreso observaciones, el Ministerio de Medio Ambiente analizará y responderá a las mismas, señalando si formará parte o no de la propuesta final de la INDC y las razones. Cabe destacar que se trata de un modelo de consulta informativo y consultivo, pero no resolutivo ni vinculante, como solicitan actualmente algunos sectores de la sociedad civil de Chile.

En tal sentido, en Chile se corre el riesgo de que algunos sectores subestimen el valor de esta consulta debido a que el ejercicio de participación y consulta existe desde hace unos 20 años en otros instrumentos ambientales (por ejemplo, planes de descontaminación, normas de calidad y emisión, evaluación ambiental de proyectos) y la sociedad civil y el sector privado son críticos por la incertidumbre respecto a la inclusión o no de sus propuestas en la decisión final del gobierno. Esta frustración es comprensible, sin embargo, no es realista pensar que todas y cada una de las propuestas recibidas sean incorporados a la decisión estatal. Por lo tanto, la consulta pública chilena podría perfeccionarse con mecanismos que sirvan para manejar las expectativas y desarrollar instrumentos de participación que ofrezcan mayor inclusión en la toma de decisiones. No obstante, es importante rescatar el hecho de que por primera vez la posición chilena en las negociaciones del clima está abierta al debate y que esto es inusual no sólo en Chile sino en el mundo.

El siguiente paso es la redacción por parte de la mesa técnica de una nueva versión de la INDC que deberá ser aprobada por el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático y comunicada a la presidenta Bachelet. Concluido este paso, el Ministerio de Relaciones Exteriores la registrará formalmente en la Secretaría de la Convención de Cambio Climático de las Naciones Unidas. Hasta la fecha la única INDC registrada de un país latinoamericano es la de México.

Chile marcó un hito

El cambio climático es uno de los desafíos más complejos del siglo XXI. Enfrentarlo es tarea de todos los países y sectores. Así lo entiende Chile y esta visión queda reflejada en el trabajo que lleva a cabo en el marco de las negociaciones internacionales de la ONU. En este proceso multilateral el país ha sido activo y constructivo: colabora con otros socios, ya sean países en vías de desarrollo como países desarrollados, es miembro fundador de la Asociación Independiente de América Latina y el Caribe (AILAC), uno de los bloques más jóvenes del proceso, y ha manifestado su apoyo a la firma de un acuerdo mundial de compromisos universales -no sólo para un grupo- y vinculantes, no voluntarios.

Ahora Chile ha contribuido de manera constructiva al proceso de las negociaciones mediante su innovación en materia de consulta pública. Este nivel de apertura es un paso sin precedentes en la región (incluso en países que sí las han hecho, como México y Brasil) y en países en vías de desarrollo, donde el diseño de políticas climáticas tiende a ser poco transparente.

Esto marca un hito en la historia de la política climática chilena puesto que es la primera vez que se consulta la postura nacional frente a las negociaciones internacionales del clima, lo que podría ser un antes y un después en Latinoamérica y en el mundo si los otros países lo toman como referencia y lo replican. Vale la pena dar a conocer esta experiencia, pues no sólo es relevante el contenido de las INDC sino también su proceso de definición y el grado de participación de la sociedad en el mismo. Además de permitir a los países elaborar INDC más sólidas y coherentes, también llegarían a la COP21 en mejores condiciones para defender su posición nacional.

Para la próxima cita de París no son muchos los países que ya presentaron sus INDC, por tanto, son varios los que aún pueden involucrar a sus ciudadanos en la definición de sus Contribuciones Nacionales, que serán la base del nuevo acuerdo climático. Pero la formulación de políticas y la toma de medidas firmes y de largo plazo para el cambio climático, tanto a nivel nacional como global, requiere de una participación ciudadana permanente y no de consultas esporádicas a voluntad de los gobiernos. Es hora de que la acción ciudadana sea reconocida como un actor relevante ante el desafío local y global del cambio climático.

Vea la INDC de Chile aquí.

Por Paola Vasconi: ¿Qué son las Contribuciones Nacionales y qué deben contener?

(nivela.org, 26 de mayo de 2015) Enlace a artículo completo. Por Paola Vasconi Reca.

Antecedentes

Los países miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) acordaron adoptar en la próxima cumbre de París, en diciembre de 2015, un nuevo instrumento jurídico universal para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Este nuevo instrumento entrará en vigor en 2020. Tendrá un periodo de vigencia aún por definir (p.ej.: 2020-2025, 2020-2030) y, a diferencia del Protocolo de Kioto, incluirá compromisos de todos los países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo, excepto los menos adelantados.

Paola Vasconi

Para este proceso se introdujeron en 2013 las llamadas Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (INDC, por sus siglas en inglés) y se acordó invitar a las partes a “iniciar o intensificar los preparativos de las contribuciones determinadas a nivel nacional que tengan previsto realizar” así como comunicar esas contribuciones con suficiente antelación a la COP21 de París. La fecha prevista fue marzo de 2015 para aquellos países que estuviesen en condiciones de hacerlo.

En este contexto, Suiza y la UE han sido los primeros en comunicar a la secretaría de la convención sus contribuciones nacionales y algunos países de la región han comenzado el proceso de elaboración de su INDC, entre ellos Chile, Colombia, Brasil y México, que además están considerando en su definición incluir procesos de participación social (sector privado, academia, ONG y ciudadanía en general) a fin de enriquecer, robustecer y legitimar el contenido de la INDC que están elaborando.

Las INDC

Las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional que propongan los países serán fundamentales para las negociaciones de 2015 sobre el clima y abrirán camino para la firma del acuerdo climático de París. Por ello, los países deberán tener en cuenta diversos procesos internos e internacionales en la definición de sus contribuciones y cumplir los requisitos de amplitud, transparencia y ambición negociados en el marco de la CMNUCC.

Algunos de los países entienden el término “contribuciones” como meros objetivos de mitigación (reducción de emisiones), mientras que para otros el término abarca además los objetivos de adaptación y medios de implementación (financiación, desarrollo de capacidades y transferencia de tecnología o apoyo en materia tecnológica). Las INDC en su conjunto serán un importante indicador del esfuerzo que la comunidad internacional se propone realizar para afrontar el cambio climático, además de mostrar si la ambición global está a la altura del desafío que supone reducir emisiones.

¿Qué son las INDC y qué deben contener?

Si bien la definición y el alcance de las INDC suscitan cierta polémica y no hay claridad sobre qué tipo de actividades deben incluir (Honty, 2015), es posible identificar algunos requisitos técnicos para su definición, así como las opciones de preparación y comunicación, los requisitos en cuanto a contenido informativo y las expectativas vinculadas al proceso internacional de las INDC (Höhne et al, 2014), por ejemplo:

– Requisitos técnicos para la preparación de las INDC: Los países pueden ofrecer diversos niveles de información según sus circunstancias nacionales. El contenido de la INDC depende de los distintos procesos nacionales, entre los cuales podrían contarse el desarrollo de inventarios de GEI y la comprensión del potencial de mitigación y de las proyecciones de GEI. Cabe esperar que las partes presenten contribuciones acordes con sus respectivos niveles de preparación técnica y que sean coherentes con el tipo de contribución elegido.

– Opciones de preparación y comunicación de las INDC: La elaboración y la presentación de la INDC pueden estar influidas en parte por procesos similares vinculados a la CMNUCC: más adelante mencionaremos algunos tipos de contribuciones y algunos elementos que podrían incluirse en la INDC.

– Requisitos en cuanto al contenido informativo de las INDC: Los países pueden optar por explicar sus INDC con mayor o menor minuciosidad proporcionando una serie de datos técnicos que aporten claridad, transparencia y comprensión.

– Expectativas vinculadas al proceso internacional de las INDC: En el marco de la CMNUCC, la presentación que hagan los países de las INDC será el punto de partida de un nuevo proceso iterativo que aún no se ha definido. Este proceso culminará con un resultado negociado en la Conferencia de las Partes que se va a celebrar en París a finales de 2015. En este proceso iterativo se examinarán las INDC en función de su viabilidad (técnica y política, según las circunstancias nacionales), nivel individual de ambición, nivel de ambición respecto al objetivo de los 2⁰ C y compromisos de apoyo y equidad existentes.

Tomando en cuenta estos elementos, los países podrán decidir el nivel de minuciosidad de la información que presenten en su INDC, pero es necesario que aporten datos claros, transparentes, comprensibles y viables. Además, es importante el proceso mediante el cual los países definen sus contribuciones nacionales y en qué medida puede considerarse participativo de toda la sociedad, como los que se están llevando a cabo en algunos países de la región. Tal es el caso de Chile, Brasil y México.

Cuando se observan las propuestas de INDC ya presentadas por algunos países, se aprecian diferentes tipos de contribuciones, algunas basadas en una meta u objetivo y otras que sólo describen acciones. Algunos tipos de contribuciones son:

1) Objetivos a largo plazo de emisiones nacionales. Esto puede presentarse como objetivo de “cero emisiones” o “balance neutro en emisiones de carbono” fijando para ello una fecha, como es el caso de Costa Rica (objetivo de balance neutro en emisiones de carbono para 2021). Otra opción es establecer una fecha para el “punto máximo” de emisiones y su posterior declive, como han hecho China (punto máximo en 2030) y Sudáfrica (punto máximo en 2025 y estabilización hasta 2035). Una tercera opción podría ser establecer un objetivo de emisiones fijando una fecha, como es el caso de Estados Unidos (83% de las emisiones de 2005 para el año 2050).

2) Objetivos nacionales diferentes a los de emisiones. Otro tipo de contribuciones son las que presentan objetivos de “intensidad energética” o “intensidad de carbono”, como han presentado China e India y está proponiendo Chile. Estos planteamientos pueden establecer objetivos en función de las emisiones o no.

3) Objetivos sectoriales no referidos a emisiones. Otras contribuciones se expresan con objetivos no de emisiones sino sectoriales o energéticos. Por ejemplo, objetivos de penetración o uso de energías renovables, tal como ha ofrecido Perú (33% de renovables para 2020) o Brasil, que ha establecido objetivos de reducción del índice de deforestación.

4) Acciones políticas o proyectos. Por último, otro grupo de contribuciones proponen acciones políticas o proyectos. Las primeras se expresan por medio de políticas (regulaciones, tasas, instrumentos financieros, etc.) como la propuesta de Chad de utilizar biocombustibles en el transporte. Las contribuciones que proponen acciones a nivel de proyectos pueden ilustrarse con las propuestas de Etiopía (ejecución de varios proyectos de energías renovables) o Ghana (gestión de residuos).

Referencias

Honty, Gerardo. “Contribuciones determinadas a nivel nacional, su rol en las negociaciones sobre el cambio climático”. OBSERVATORIO DEL DESARROLLO, iniciativa de CLAES N° 19, enero 2015. http://energiasur.com/wp-content/uploads/2015/01/HontyINDCsObservatorioDesarrollo2015.pdf

Niklas Höhne, Christian Ellermann y Lina Li. Documento de debate “Contribuciones previstas determinadas a nivel nacional en el marco de la CMNUCC”. International Partnership on Mitigation and MRV. Junio de 2014.

http://mitigationpartnership.net/sites/default/files/documento_de_debate_indcs_esp.pdf

Enlace de países de Latinoamérica y el Caribe que están elaborando las INDC:

Chile, http://portal.mma.gob.cl/consultacontribucion/

México, http://dsiapps.semarnat.gob.mx/encuestaindc/index.html

Brasil, http://diplomaciapublica.itamaraty.gov.br/consultaclima[cb1]

Actividades de la UE y sus Estados Miembros en Chile en materia de Cambio Climático

(4 de mayo de 2015. Delegación de UE en Chile) Este documento consiste en una lista informal de las actividades que se llevan en Chile tanto por parte de la UE como por sus EEMM presentes en Chile y pretende ser regularmente actualizado. En enero 2015, la Delegación de la UE en Chile creó un petit-comité sobre cambio climático. De los 18 EEMM con Embajadas en Chile, entre 7 y 9 participan en las reuniones del petit-comité (los 9 son Alemania, Bélgica, Croacia, España, Finlandia, Francia, Italia, Reino Unido y Suecia). De ellos, 6 reportan actividad en el ámbito de cambio climático en Chile: Alemania, Bélgica, España, Francia, Italia y Reino Unido.

Enlace a la noticia.

ACTIVIDADES UE

La UE tiene varios programas en el marco de la lucha contra el cambio climático en Chile. Los programas más importantes son los siguientes.

Chile beneficia (1) del programa regional de cooperación de la UE EUROCLIMA, junto con 17 países más de Centro y Sudamérica, con el objetivo de facilitar el diseño de estrategias y políticas de adaptación y mitigación [periodo de implementación 2010–2016. Contribución de la UE: 16.450.000€. (2) Existe también el programa regional WATERCLIMA-LAC con el objetivo de mejorar el manejo de cuencas y costas en el contexto de cambio climático.

La Facilidad de Inversión en América Latina de la UE (LAIF) apoyó con un subsidio de 15 millones de euros la construcción de la planta de concentración solar de potencia en la Región de Antofagasta (el Banco de Desarrollo Alemán KFW contribuye también con un préstamo) que pretende reducir la dependencia de las energías fósiles en la región y contribuir a la mitigación del cambio climático [contribución de la UE: 15.000.000€].

En 2014 el Banco Europeo de Inversiones (BEI) ha concedido un préstamo marco de 150 millones de euros al Banco de Santander Chile, destinado a financiar proyectos que contribuyan a mitigar el cambio climático, particularmente, proyectos de inversión en el ámbito de la energía renovable. Con fondos del BEI se había financiado anteriormente el proyecto de la planta hidroeléctrica en Laja [contribución de la UE: USD 84 millones].

La UE financia también el programa LECB-Chile (Low Emission Capacity Building – Programa de fomento de capacidades para el desarrollo bajo en emisiones de carbono para Chile) con el  objetivo de fomentar y crear capacidades del sector público y privado en la medición y mitigación de las emisiones de GEI a través de acciones apropiadas para Chile, de modo de lograr su desarrollo con bajas emisiones de carbono y mejorando las políticas públicas que abordan el cambio climático (2012-2015).

En su trabajo con la sociedad civil, la UE apoya eventos organizados por organizaciones de la sociedad civil en la lucha contra el cambio climático. En este marco, la UE apoyó a Adapt-Chile para la organización del primer Foro de Alcaldes ante el Cambio Climático (noviembre 2014) en donde se presentó una carta firmada por 28 alcaldes y alcaldesas de varias regiones del país con recomendaciones a incluir en la posición de Chile durante la COP20. La carta se entregó al gobierno y constituye una evidencia del papel estratégico que tienen las municipalidades en la adaptación al cambio climático y la reducción de emisiones de GEI. Las Embajadas de Alemania y del Reino Unido también apoyaron el Foro de Alcaldes. Además, gracias al apoyo de EUROCLIMA Adapt-Chile realizó un taller nacional sobre la apropiación a nivel nacional y local de la herramienta “Medición de la capacidad de adaptación institucional.”

Gracias también a la TAEIF (Facilidad Ambiental de Asistencia Técnica e Intercambio de Información) se puede facilitar la entrega eficaz de conocimiento sobre los instrumentos y las políticas medioambientales de la UE a corto plazo para autoridades públicas chilenas pero también para ONGs y agrupaciones profesionales o comerciales (termina en 2016).

ACTIVIDADES EEMM

Alemania

Alemania tiene actividades y proyectos de cooperación a través de varias instituciones, y principalmente de la GIZ (Agencia alemana de cooperación internacional). Se presentan algunos ejemplos.

Existe el Centro para la Migración Internacional y el Desarrollo (CIM) que permite el envío de expertos alemanes a Chile, apoyando la transferencia de conocimiento. Bajo su enfoque de medioambiente y energía se enviaron 3 expertos a Chile.

Bajo el Programa de Energías Renovables y Eficiencia energética, hubo diferentes iniciativas: el proyecto piloto sobre  “Eficiencia energética y cogeneración en hospitales públicos,” con el objetivo de comprobar que las plantas de cogeneración son factibles en términos técnicos y económicos (2011-2014); se realizó el proyecto “Estrategia de Expansión ERNC” (energías renovables no convencionales) que consiste en un análisis del sector de energía eléctrica en Chile y sirve para planteamiento de expansión del sistema eléctrico a medio y largo plazo (2009-2014); el proyecto “Energía solar para el autoconsumo” para generación de electricidad y calor a través de plantas fotovoltaicas y solar térmicas de pequeña escala; el proyecto “Fomento de la Energía solar en gran escala” que busca establecer mercados para energías renovables a gran escala, con focos al aprovechamiento de energía solar con Sistemas Termosolar Concentrado (CSP) y Sistemas Fotovoltaicos; y el proyecto NAMA en ERNC para el autoconsumo con el objetivo de ayudar a la implementación de proyectos de ERNC de pequeña escala.

La GIZ apoya también al Ministerio de Energía a operar una red de estaciones de medición de la radiación solar en el norte de Chile y lo asesora en el ámbito de levantamiento del potencial económico a través de cambios en el marco regulatorio. El proyecto “Energía solar para la generación de electricidad y calor” apoya al gobierno chileno en la reducción de gases a efecto invernadero, abriendo segmentos de mercado rentables para el uso de la energía solar. Existe también el programa “Information Matters: Desarrollo de capacidades a través del intercambio entre pares, para la información ambiciosa y la facilitación del aprendizaje mutuo internacional” (2013-2015) que tiene como objetivo apoyar a las instituciones en el análisis de sus procesos de monitoreo y comunicación, así como en la mejora de dichos procesos conforme a los estándares internacionales y requerimientos de la CMNUCC.

Alemania lleva también el programa regional “Promoción del desarrollo bajo en carbono y de la cohesión social en América Latina y el Caribe” con la CEPAL.

Bélgica
Bélgica tiene actividad tanto en el ámbito público como en el ámbito privado.  En noviembre 2014 hubo una visita de expertos de algunas universidades en el sur de Bélgica, como la UCL, la ULg-Gembloux y el Centro Espacial de Lieja. Se hicieron contactos con la Conicyt, la Universidad Católica del Norte (Antofagasta) y la Universidad de Tarapacá. El enfoque de los encuentros fue sobre las tierras áridas. En 2015 habrá una profundización de los contactos. Adicionalmente, el Gobierno de Flandes apoya financieramente y desde hace más de 10 años el CAZALAC, Centro del Agua para Zonas áridas, Semiáridas y Subhúmedas de América Latina y el Caribe en La Serena, con una estrecha colaboración con la Universidad de Gante en Flandes.

En el ámbito comercial hay varias empresas desarrollando proyectos ERNC. Unos ejemplos son los siguientes: la empresa valona Greenwatt que desarrolla reactores que funcionan con biomasa (el combustible son desechos vegetales o cactus que provienen de culturas en tierras áridas); y la empresa flamenca Machiels que desarrolla proyectos de generación de electricidad en base de biogás.

España
En el sector público, España cuenta con el programa regional Arauclima, lanzado en diciembre 2014. En el sector privado, España cuenta con inversiones de varias empresas españoles en Chile. La mayoría de los proyectos más destacados son de energía solar, aunque hay también de energía eólica.

Energía solar– la empresa ABANTIA tiene 4 proyectos: Canto del Agua (21MW), Denersol II (20MW), Denersol III (30MW), Abasol (61,5MW) y en finales 2015 empezaría la construcción de la Subestación Maintencillo. La empresa ABENGOA tiene uno en Atacama que es la primera planta de Concentración Solar de Potencia en América Latina (110MW) y entrará en funcionamiento en 2017 (UE y Alemania apoyaron este proyecto). La fundación ELECNOR instaló también una planta solar en Atacama (Totaral) que beneficia los pequeños agricultores de la zona (55KW). RENOVALIA está desarrollando el proyecto Cardones Solar I (35MW) y SOLARPACK desarrolló el proyecto Calama Solar 3 (1MW) y Pozo Almonte (25MW). SOLVENTUS está desarrollando el proyecto Coya 2A (50MW), Coya 678 (30MW), Dos Cruces (50MW) y Salvador (68MW).

Energía eólica– ACCIONA ENERGÍA inauguró en inicios 2015 el parque eólico Puntas Palmeras (45MW) en Choapa. JEATSA RIANZEIRA junto con GAMESA inauguraron en Chiloé el parque eólico San Pedro (36MW).

Francia
En términos generales: Francia trabaja sobre 3 ejes principales: 1. El convenio entre Francia y la CEPAL (apoyando y acompañando Latinoamérica y el Caribe en las negociaciones internacionales); 2. El Servicio de Cooperación Regional (actividades más “clásicas”, ej. cooperación científica); 3. Actividades bilaterales (ej. actividades culturales).

En su convenio con la CEPAL, varias acciones se están planificando. Algunas entre ellas son: el VI Seminario regional ‘Agricultura y cambio climático, agenda de soluciones’; el VII Seminario regional ‘Comercio internacional y Cambio climático, Compras públicas y Huella ambiental’; el Seminario ‘Movilidad sustentable’; el III Foro Económico Europa – América Latina (París); se prestará apoyo a la preparación del informe regional Habitat III; se realizará el estudio regional ‘Ciudad – Territorio de pertenencia’; se organizará un seminario regional sobre la resiliencia de los territorios al cambio climático y por último; una sesión de negociadores principales de los países ALC sobre cambio climático.

Adicionalmente, Francia apoyará el plan de las municipalidades para el clima que está organizando Adapt-Chile e involucrará a Chile, Argentina y Uruguay. En finales de 2015, se organizará también el side-event ‘Mercociudades’ en Brasilia, junto con el Fondo Mundial para el Desarrollo de las Ciudades, en principio sobre el financiamiento innovador de soluciones frente al cambio climático en las ciudades.

Italia

Italia no tiene proyectos públicos en materia de cambio climático, aunque en 2014 se organizó un seminario sobre energía geotérmica. En el sector privado, Italia cuenta con varios proyectos del sector privado, con un interés creciente. Un ejemplo sería la empresa ENEL Green Power que tiene inversiones en energías renovables (generación hidroeléctrica, eólica, solar, geotérmica). Una de sus inversiones más grandes es la del parque eólico en Antofagasta (99MW).

Reino Unido

El Reino Unido trabaja estrechamente tanto con el sector público como con el sector privado en Chile hacia una economía baja en carbono. En este marco, algunos ejemplos de proyectos que el Reino Unido apoya o apoyó de manera financiera son los siguientes: Diseño de un marco genérico para la Medición, Reporte y Verificación (MRV) de las acciones de mitigación del cambio climático de Chile (2014); Plan de Acción para la Estrategia de Energía Sustentable de la ciudad de Antofagasta (2014); Sistema de Certificación de Cambio Climático para Municipalidades de Chile (2014); Recomendaciones para la Estrategia sobre Energía Marina de Chile (2013); Asistencia técnica para una construcción sustentable (2013); Estudio sobre la implementación de taxis con bajas emisiones; Diseño de un proyecto de energías renovables para garantizar los Acuerdos de Compra de Energía (2012); Sistema para el monitoreo, reporte y verificación (MRV) de emisiones para el Transantiago (2012); Sistema para el monitoreo, reporte y verificación (MRV) de emisiones para el Centro de Energías Renovables, CER (2012). Además, el Reino Unido está trabajando con el MMA para poder lograr un tratado internacional legalmente vinculante en la COP21 de París en diciembre 2015.

El Reino Unido tiene actualmente tres acciones principales (a través del Fondo de Prosperidad): apoya el Congreso en la promoción de legislación climática; apoya la estrategia de financiamiento climático con los MMA y Hacienda; y trabaja con ACEE y dos compañías mineras sobre eficiencia energética, para reducir el consumo energético de producción minera.