Academias de Cambio Climático: Planes de Cambio Climático para Gobiernos Locales

El proyecto apoyó a municipios en el desarrollo de “Planes Locales de Cambio Climático (PLCC)”, entregando herramientas que faciliten la organización de estrategias graduales y coherentes a las capacidades locales para enfrentar el cambio climático. Se implementó en Chile, Argentina y Uruguay.

En el contexto de negociaciones internacionales climáticas que culminaron en diciembre de 2015 en la COP21 de parís, el proyecto aporta enfatizando en un mensaje claro y concreto a los países del mundo: los municipios juegan un rol central en cambio climático, tanto en adaptación como en mitigación.

Contempló el desarrollo de una metodología y herramientas conceptuales y técnicas, junto con la validación de estas herramientas con un equipo internacional, multi-sectorial y multi-disciplinario, y la realización de sesiones intensivas de trabajo (academias) para capacitar a los equipo técnicos de los gobiernos locales en la aplicación de esta metodología.

Las Academias son una instancia de capacitación entregada por Adapt Chile a los equipos técnicos y a tomadores de decisión para generar estrategias locales que hagan frente al cambio climático. Se estructuran como un taller intensivo de tres días, dirigido a miembros de los equipos técnicos municipales cuyo quehacer tienen referencia al medio ambiente y cambio climático, como funcionarios de las áreas de desarrollo social, planificación, salud, medioambiente, infraestructura, entre otros. Se incorporan diversos módulos de trabajo relacionados con conceptos básicos de cambio climático, metodologías de diagnóstico, análisis y de planificación estratégica.

Como parte de la capacitación, se entregan dos herramientas: una guía conceptual y un manual de trabajo, las cuales en su conjunto sirven de guía paso a paso para los equipos técnicos municipales a cargo de la implementación de la metodología, para alcanzar la elaboración de un PLCC.

Dentro de las actividades contempladas se encuentran:

  • Introducción a los conceptos básicos del cambio climático,
  • Levantamiento y generación de información base de diagnóstico para generar un perfil local de cambio climático,
  • Identificación de los principales riesgos enfrentados por el territorio en relación con los impactos del cambio climático,
  • Realización participativa de un diagnóstico y análisis de adaptación para el territorio,
  • Implementación de metodología participativa de priorización para establecer objetivos generales, líneas de acción y medidas específicas de un PLCC,
  • Identificación de medios de implementación para las medidas seleccionadas, y
  • Desarrollo de indicadores de progreso para la evaluación de la implementación del Plan.

Descarga aquí el resumen completo del proyecto.

Documentos

La Herramienta 8 es uno de los productos finales emanados de este proyecto. Pertenece a una serie de documentos que la Unión Europea, a través de Euroclima, ha elaborado para apoyar la adaptación y mitigación del cambio climático. Haz click en la imagen para revisar la publicación.

Haz click en las imágenes para acceder a cada Plan Local de Cambio Climático realizado en el marco de este proyecto.

Galería

La serie de videos a continuación, son un apoyo a la guía metodológica establecida en los manuales respectivos.

Cómo contribuyen las empresas chilenas a la sustentabilidad

(La Tercera, 22 de abril de 2015)  Desde recomendaciones de políticas públicas hasta medidas concretas para reducir la huella hídrica, la de carbono y las emisiones han adoptado las firmas locales para contar con procesos productivos cada vez menos contaminantes. No es una moda, sino una necesidad.

 

Ver nota completa con entrevista al SubDirector de Adapt-Chile.

Como buenos ciudadanos corporativos, a las empresas chilenas les preocupa el medio ambiente y cada vez más están incorporando criterios de sustentabilidad en sus decisiones y procesos productivos.

Probablemente el tema dominante sea la emisión de carbono y gases con efecto invernadero (GEI), pero no es lo único que las compañías tienen en mente.

Chile no es un emisor relevante en términos de carbono y GEI, pero sus condiciones geográficas y climáticas lo hacen vulnerable a los efectos del cambio climático y parte interesada en la solución. De ahí la decisión gubernamental de proponer una contribución nacional a la Secretaría de la Convención sobre Cambio Climático este año.

Esa contribución, voluntaria, implica que todos, gobierno, empresas y personas, tienen que jugar un rol. Apagar la luz y cerrar las llaves , por ejemplo, en el caso de las personas. Y las empresas tendrán que  cambiar sus procesos productivos para incorporar las medidas de mitigación que exigirá el compromiso nacional y adaptar sus operaciones a las nuevas condiciones.

Alberto Salas, presidente de la CPC, planteó en una columna reciente que comprometerse con una meta de mitigación demasiado alta, puede “afectar la disponibilidad de recursos financieros para adaptarnos a las consecuencias del cambio climático”. Y sugiere priorizar la adaptación como principal destino de los recursos.

Casos y cosas

Más allá de las políticas ¿qué están haciendo las empresas en concreto? La mayoría comienza midiendo y reduciendo sus huellas hídrica y de carbono a nivel de productos, para seguir con sus operaciones y luego ampliarse hasta abarcar toda la cadena productiva, explica Ricardo Jiménez, gerente de sustentabilidad y cambio climático en KPMG. Un ejemplo es el de los productores de vinos, que están usando botellas más livianas para compensar parte de las emisiones generadas por el transporte desde Chile hacia sus mercados.

Medir la huella hídrica es crucial en los procesos productivos y así lo han entendido las compañías. Por ello, el gobierno suizo, Fundación Chile y seis empresas locales  se sumaron al proyecto SuizAgua Andina, en el que también participan Colombia y Perú

En nuestro país Nestlé, Mall Plaza, Tinguiririca Energía, Cementos Polpaico y Clariant (también se sumó Vinilit) están trabajando en medir su huella hídrica para luego tomar medidas, dice Juan Ramón Candia, gerente de Sustentabilidad de Fundación Chile.

Cemento Polpaico, por ejemplo, está recuperando el agua servida de una comunidad en Tiltil (cerca de 60 casas) y una vez tratada en una innovadora planta, se la reparten en partes iguales.

Nestlé, que descarga sus aguas en un lago, ha minimizado eventuales impactos. Mall Plaza aprovecha su masividad para colaborar con los mensajes hacia la población como usar bolsas de lona.

Con las mineras de Iquique, Fundación Chile ha trabajado en la protección de la biodiversidad; Codelco y Collahuasi tratan los drenajes de ácido y con Escondida se ha buscado aprovechar su entorno desértico para implementar paneles solares que permiten calentar las soluciones de electrolitos, con lo que han logrado disminuir el uso de diésel.

En la Sonami cuentan que junto con representantes de empresas mineras han participado en la principal iniciativa público-privada para estudiar y entregar las mejores opciones que tiene el país para la mitigación de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI): el proyecto Maps-Chile. En lo sustancial, este rubro plantea la necesidad de disponer de una matriz eléctrica más limpia, medidas de eficiencia energética y utilización de energías renovables. Sobre este último punto, precisan que la minería ha liderado su implantación, y un ejemplo de ello es el parque fotovoltaico “Amanecer Solar” de CAP.

Con las viñas se han buscado soluciones prácticas y económicas para tratar el agua. En Viña Matetic y Viña Montes, por ejemplo, cuenta Candia, se han instalado plantas de tratamiento con gravilla y microorganismos provenientes de las plantas que logran limpiar los residuos provenientes de las descargadas de las vendimias.

También en el sector agrícola,  la productora de aceite de oliva Olisur obtuvo el sello de Carbono Neutral otorgado por Carbon Footprint Ltd (UK). Entre otras iniciativas, Olisur usa la pulpa sobrante de las aceitunas como fertilizante orgánicos y el carozo como biomasa para producir energía.

En Unilever Chile plantean reducir a la mitad tanto el impacto de los gases de efecto invernadero en sus productos, como el consumo de agua asociado al uso de sus productos por parte del consumidor y los residuos asociados con la eliminación de sus productos para el año 2020.

Sector financiero

En el sector financiero, CorpBanca adoptó en 2007 los Principios del Ecuador, una serie de directrices elaboradas y asumidas de manera voluntaria por los bancos para la gestión de temas sociales y ambientales en relación con el financiamiento de proyectos de desarrollo. Es el único banco  chileno hasta ahora en asumir el compromiso de otorgar préstamos sólo a aquellos proyectos cuyos patrocinadores puedan asegurar su capacidad y disposición a desarrollarlos con responsabilidad social y según prácticas de gestión ambientalmente acertadas. Además, aplica criterios de eficiencia energética a sus sucursales.

En una línea similar, el Bci creó una estrategia de medioambiente que considera operaciones y clientes sustentables, así como iniciativas de sensibilización y movilización. Los nuevos edificios del banco cuentan con certificación LEED y hay un comité de eficiencia energética que busca reducir el consumo de energía dentro de la institución. En cuanto a sus clientes, ofrece un plan de cuenta corriente y tarjeta de crédito carbono neutral.

Un ejemplo de iniciativa público privada es el pabellón chileno en Expo Milán 2015, que será carbono neutral. La neutralización de emisiones se realizará mediante el uso de Certificados de Reducción de Emisiones de Arauco (a través de sus proyectos de energía limpia y registrados bajo el Protocolo de Kioto) y una forestación icónica en la Patagonia por parte de la Fundación Reforestemos Patagonia.

¿Qué viene ahora? Todavía son pocas las empresas que han asumido que el cambio climático puede ser un riesgo operacional. Las viñas van un paso adelante, porque se han visto afectadas directamente por la sequía. Pero, advierte Jiménez, de KPMG, no son muchas las compañías que se han esforzado por medir la vulnerabilidad de sus operaciones. “Eso es necesario para  abordar los desafíos futuros y elegir las medidas de adaptación adecuadas”, dice.

El costo de bajar las emisiones

El mundo debe acordar a fin de año un nuevo protocolo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y las generadoras eléctricas son las mayoras emisoras en el país.

Chile llevó a consulta pública la que será la contribución nacional al acuerdo, que como máximo propone reducir hasta 45% las emisiones por unidad de PIB hacia 2030 (es decir, dependiendo de lo que el país crezca económicamente). Lo que implica que se desarrolle una cultura de eficiencia energética y una matriz más limpia.

Llegaron cerca de 200 observaciones, cuenta Fernando Farías, jefe de la Oficina de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente, de empresas, universidades, ONG y personas naturales.  “En mitigación, más que cuestionar los números, se refieren a la cautela respecto de proponer contribuciones muy altas en reducción, pero hay otras respecto a que se podría mejorar la ambición respecto al compromiso”, dice.

Las eléctricas estuvieron entre las críticas a una contribución muy alta. Rodrigo Solís, director de Estudios y Contenidos de la Asociación de Generadoras Eléctricas, señala que el aporte de CO2 de Chile es mínimo comparado con los grandes emisores, y que la propuesta debería enfocarse más en la búsqueda de financiamiento internacional para enfrentar el cambio.  “Esto no quiere decir que Chile se desentienda de los compromisos de reducción, pero se deben ordenar las prioridades”. A su juicio, una meta alcanzable sería el límite inferior de la opción B (35%), a 2030.

Rodrigo Fuentes, economista de la U. Católica, y parte del programa MAPS (que buscó opciones de mitigación de emisiones), dice que casi todas las medidas tienen costos muy fuertes al principio, porque hay que hacer inversiones, “pero muchas al final generan ahorros al futuro que tienen impacto positivo al PIB”.

Jordan Harris, investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus) y director de la ONG Adapt-Chile, que trabaja con municipalidades para enfrentar el cambio climático, dice que está demostrado que los costos de hacer nada son muy superiores a mediano y largo plazo que los de empezar desde ya. “Eso se ha determinado a toda escala y no es sorprendente que las principales ciudades del mundo estén trabajando con este tema, no lo harían si no hubieran hecho los cálculos, se han dado cuenta de que si no empiezan a trabajar en este tema ahora la cuenta después va a ser impagable”, dice.

Harris agrega que adaptarse al cambio climático es también enfrentar la pobreza. “La gente más desproporcionalmente afectada por el cambio climático es la gente en situación de vulnerabilidad, que viven en zonas de riesgo, mayormente viviendas sociales”. Por eso es esencial reevaluar cómo se construyen las ciudades e insertar las ERNC a las nuevas viviendas sociales.

Propuesta de un Marco Legal e Institucional para Abordar el Cambio Climático en Chile

Proyecto desarrollado por Adapt Chile junto con el Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia (CR2) de la Universidad de Chile, con el apoyo de la Embajada Británica en Chile y el patrocinio del Ministerio de Medio Ambiente.

El objetivo de la propuesta fue abrir un espacio de diálogo sobre la necesidad y viabilidad de una ley de cambio climático para Chile, revisando legislación comparada y reflexionando sobre los insumos y contenidos básicos para un eventual ley de esta naturaleza en nuestro marco jurídico.

El proyecto se desarrolla en el contexto de las políticas y acciones que el país está diseñando e implementando en materia de cambio climático, como por ejemplo, la Contribución Nacional Tentativa (INDC) de Chile al futuro Acuerdo Climático; el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático; entre otras, y considerando los desafíos actuales y futuros que este fenómeno presenta para el país.